Amortizar deuda o invertir: qué conviene según tu caso. Pay off debt or invest: what suits you best. Rembourser ses dettes ou investir : que choisir ? Ripagare i debiti o investire: cosa conviene? Amortizar dívida ou investir: o que compensa? Schulden tilgen oder investieren: Was ist sinnvoll?

¿Es mejor amortizar deuda o invertir?

Amortizar deuda o invertir no tiene una respuesta única. El artículo analiza tipos de deuda, nivel de endeudamiento, coste financiero, liquidez, horizonte temporal y cuándo puede tener más sentido cada opción.

Una de las decisiones financieras más habituales es si destinar el dinero disponible a amortizar deudas o invertirlo para obtener rentabilidad. No existe una respuesta única: la mejor opción depende del tipo de deuda, del tipo de interés y de tus objetivos financieros. En este artículo analizamos los factores clave para ayudarte a tomar la decisión.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que no todas las deudas son iguales, y no todas tienen el mismo impacto en tu situación financiera. Puede parecer obvio, pero no estamos hablando de la misma deuda cuando nos referimos a la hipoteca que cuando se trata de un crédito al consumo. La diferencia no está solo en la finalidad, sino en el tipo de interés y el valor que aporta cada cosa. 

También es importante tener en cuenta nuestro momento vital. Así, es razonable endeudarse mientras se es joven para comprar la casa que será nuestra vivienda habitual, o para montar un negocio. En ambos casos, se trata de algo que puede incrementar nuestro patrimonio o incluso generarnos ingresos. Por otro lado, no es aconsejable pedir un crédito para comprar una tele nueva o incluso endeudarse para comprar un coche… ya que suelen tener tipos de interés elevados y no generan valor a largo plazo.

¿Cuánto me puedo endeudar?

Antes de decidir entre amortizar o invertir, es clave entender si tu nivel de endeudamiento es saludable. Una consideración previa a todo lo anterior es nuestro nivel de endeudamiento. Los porcentajes varían según los expertos, pero hay cierto consenso en considerar que las deudas que sobrepasan ampliamente el 30% de nuestros ingresos pueden complicarnos la vida. La regla del 28/36, por ejemplo, establece que los gastos relativos a la vivienda –hipoteca incluida– no deberían superar el 28% de nuestros ingresos. Si contamos créditos al consumo y deudas como la financiación del coche, el máximo es el 36%.

Otra recomendación general es evitar la deuda de corto plazo, especialmente aquella con tipos de interés elevados. Las catástrofes financieras muchas veces empiezan de manera inocente, con pequeños préstamos o cuotas de la tarjeta de crédito. Aunque el importe no sea muy grande, este tipo de deudas suele tener tipos de interés altos que pueden generarnos un problema grande muy rápido. Por eso conviene cancelar estas deudas lo antes posible. 

Un ejemplo claro son las tarjetas de crédito revolving. Estas tarjetas permiten devolver el crédito gastado mediante cuotas mensuales del importe que el titular de la tarjeta elija, con intereses asociados, claro. Pueden ser una herramienta de financiación útil por su flexibilidad, pero el peligro acecha siempre detrás de ellas. Una combinación de intereses altos y cuotas bajas puede ser letal: como explica la analista financiera Natalia de Santiago, si la cuota que elegimos no cubre los intereses, la deuda, lejos de reducirse con cada pago, aumenta. Y gracias al interés compuesto, puede convertirse rápidamente en un problema muy grave para nuestro balance. 

Amortizar deuda o invertir

Si no tenemos deuda a corto plazo y tenemos bajo control nuestro nivel de endeudamiento, podemos examinar más tranquilamente qué hacer con nuestro dinero. La duda surge cuando juntamos una cantidad o “nos cae del cielo” por algún premio o alguna herencia: ¿qué deberíamos hacer: amortizar deuda o invertir? La situación más habitual es que esa deuda sea una hipoteca.

Para entender mejor las diferencias, esta comparativa resume los principales factores:

 Amortizar deudaInvertir
ObjetivoReducir intereses y plazo/cuotaBuscar crecimiento del capital
RiesgoBajo (retorno “garantizado” = interés ahorrado)Medio/alto (rentabilidad no garantizada)
LiquidezBaja (dinero “atrapado” en la deuda)Media/alta según activo
HorizonteCorto/medio (impacto inmediato en intereses)Medio/largo (beneficio del interés compuesto)
PsicologíaMenos estrés financieroMayor volatilidad a cambio de potencial
Cuándo priorizarDeuda cara o primeros años de hipotecaTipo bajo, colchón hecho y horizonte largo

¿Qué hay que tener en cuenta? 

Uno de los factores clave es el tipo de interés de la deuda: cuanto mayor sea el plazo, más intereses pagaremos. De aquí se deduce que, si amortizamos hipoteca y reducimos el plazo, podemos ahorrarnos dinero en intereses. Siempre hay que tener presentes las comisiones por amortización parcial (y total) de nuestra hipoteca, ya que son un coste más de la operación. En términos simples: si el interés que pagas por tu deuda es superior a la rentabilidad que esperas obtener invirtiendo, suele ser más eficiente amortizar. Si ocurre lo contrario, invertir puede tener más sentido. 

En España, por el sistema de amortización francés, se pagan muchos más intereses al principio del préstamo que al final. Por eso, reducir plazo tiene más sentido si llevamos pocos años de hipoteca que si estamos acercándonos al vencimiento. Ahora bien, si el tipo de interés que pagamos es bajo, podría tener más sentido invertir el dinero en lugar de amortizar hipoteca. 

Para saberlo, habría que echar mano de la tabla de amortizaciones y ver qué intereses podríamos ahorrarnos reduciendo el plazo, y comparar esa cantidad con la que previsiblemente podríamos obtener si invirtiéramos el dinero en lugar de amortizar la hipoteca. 

Veámoslo con un ejemplo simplificado: iImagina que tienes una hipoteca de 200.000 euros a 30 años, a un tipo fijo del 3%. Si cada mes pagas la cuota mínima de 843 euros, a lo largo de la vida de la hipoteca, pagarás 103.555 euros de intereses. Si pagaras 266 euros más cada mes, terminarías de pagar la hipoteca en 20 años, ahorrando con ello 37.347 euros. Ahora bien, si hubieras invertido esos 266 euros en lugar de dedicarlos a la hipoteca en algo con una rentabilidad anual del 4%, a lo largo de 20 años habrías obtenido 97.562 euros, es decir, 60.215 euros más que los que te habrías ahorrado en intereses de la hipoteca… 

En general, amortizar deuda suele ser la mejor opción cuando el tipo de interés es alto o cuando se trata de deudas a corto plazo. En cambio, invertir puede tener más sentido cuando el coste de la deuda es bajo y el horizonte temporal es largo, ya que permite beneficiarse del crecimiento del capital.

En cualquier caso, la decisión no es universal: depende de tu situación financiera, tu tolerancia al riesgo y tus objetivos a largo plazo.

Imagina que tienes una hipoteca de 200.000 euros a 30 años, a un tipo fijo del 3%. Si cada mes pagas la cuota mínima de 843 euros, a lo largo de la vida de la hipoteca, pagarás 103.555 euros de intereses. Si pagaras 266 euros más cada mes, terminarías de pagar la hipoteca en 20 años, ahorrando con ello 37.347 euros. Ahora bien, si hubieras invertido esos 266 euros en lugar de dedicarlos a la hipoteca en algo con una rentabilidad anual del 4%, a lo largo de 20 años habrías obtenido 97.562 euros, es decir, 60.215 euros más que los que te habrías ahorrado en intereses de la hipoteca… 

Esperamos haberte ayudado a tomar la decisión de amortizar deuda o invertir. Si optas por invertir, en Urbanitae te ayudamos a elegir bien los activos y diversificar. Existen alternativas dentro del sector inmobiliario que permiten acceder a este mercado con distintos niveles de riesgo y horizonte temporal.

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