El sector hotelero mantiene su atractivo dentro del inmobiliario europeo incluso en un contexto de incertidumbre económica y geopolítica. Más del 90% de los inversores consultados por CBRE prevé mantener o aumentar su exposición a hoteles durante 2026, una señal de que el hospitality ha dejado de ocupar un papel secundario para convertirse en un componente más estructural de muchas carteras. En este escenario, España y Portugal vuelven a situarse entre los destinos prioritarios del capital.
No se trata únicamente del peso del turismo. La demanda internacional, una oferta hotelera consolidada y la posibilidad de reposicionar activos explican buena parte del interés por la península ibérica. Sin embargo, el hotel es también un activo especialmente complejo: combina componente inmobiliario y negocio operativo, de modo que su rendimiento depende tanto de la calidad del inmueble como de la capacidad del operador para gestionar ocupación, precios, costes y experiencia del cliente.
España lidera las expectativas y Portugal refuerza su posición
Según el European Hotel Investor Intentions Survey de CBRE, España es, por tercer año consecutivo, el mercado europeo con mejores perspectivas de rendimiento hotelero entre los inversores encuestados. Portugal ocupa también una posición destacada y se sitúa en cuarto lugar entre los destinos preferidos. Junto con Italia, ambos mercados ibéricos concentran más del 40% de la intención declarada de inversión hotelera en Europa para 2026.
El protagonismo de Iberia se aprecia también en el análisis por ciudades. Barcelona comparte con Londres el primer puesto como destino más atractivo para invertir en hoteles, Madrid ocupa la tercera posición y Lisboa aparece en el sexto lugar del ranking europeo. Son mercados con perfiles distintos, pero todos combinan una demanda turística relevante con oferta de calidad y oportunidades de creación de valor.
Conviene, no obstante, interpretar correctamente estos datos. La encuesta refleja preferencias e intenciones de los inversores, no inversión ya ejecutada ni rentabilidades garantizadas. Su valor reside en mostrar hacia dónde se dirige el interés del capital y qué mercados parten con mejores expectativas.
El turismo sostiene el mercado y pierde parte de su estacionalidad
Los fundamentales turísticos siguen respaldando al sector. España recibió más de 17,5 millones de visitantes durante el primer trimestre de 2026, el mayor registro para ese periodo y un 4% más que un año antes. El crecimiento alcanzó el 8% interanual en marzo, lo que refuerza la tendencia hacia una demanda menos concentrada exclusivamente en la temporada alta.
La desestacionalización puede favorecer un uso más eficiente de los hoteles y reducir su dependencia de unos pocos meses del año. Además, permite ampliar la actividad hacia segmentos como el turismo urbano, cultural, gastronómico o de negocios.
Eso no convierte la demanda hotelera en estable por definición. El sector sigue expuesto al ciclo económico, al coste del transporte, a los acontecimientos geopolíticos y a la evolución de los hábitos de viaje. También debe afrontar costes laborales, energéticos y operativos crecientes. La fortaleza de la demanda ayuda, pero la selección del activo y la calidad de su gestión siguen siendo determinantes.
El capital busca crear valor, no solo adquirir hoteles estabilizados
Una de las tendencias más relevantes es la preferencia por las estrategias value-add, orientadas a mejorar el activo y su explotación. Más de la mitad de los inversores encuestados por CBRE prioriza este enfoque, mientras que las estrategias oportunistas también ganan peso.
En un hotel, la creación de valor puede proceder de distintas vías: una reforma, un cambio de categoría o de marca, la optimización de habitaciones y zonas comunes, una mejora de la oferta gastronómica o una gestión más eficiente de los precios y la ocupación. Por eso, el retorno no depende únicamente de la evolución del valor inmobiliario o de las rentas, como sucede en otros activos.
Esta capacidad de intervención explica parte del atractivo del sector, pero añade también complejidad. Un plan de reposicionamiento puede mejorar notablemente el rendimiento del hotel, aunque exige inversión, conocimiento del mercado y una ejecución rigurosa. El operador, la marca y la estrategia comercial pueden ser tan importantes como la ubicación.
Lujo, estancias prolongadas y todo incluido
El segmento de lujo continúa liderando las preferencias, señalado por el 53% de los inversores. Junto a él, crece el interés por modelos con perfiles operativos diferentes, como el extended stay –alojamientos pensados para estancias prolongadas y con servicios próximos a los de un apartamento– y los establecimientos de todo incluido, especialmente relevantes en destinos vacacionales del sur de Europa.
Estos formatos responden a cambios en la demanda. El lujo se beneficia de un viajero con mayor capacidad de gasto y de la búsqueda de experiencias diferenciales. Las estancias prolongadas pueden captar perfiles profesionales, corporativos o temporales, mientras que el todo incluido ofrece una propuesta integrada especialmente atractiva en mercados de ocio.
No existe, por tanto, una única estrategia hotelera. El atractivo de cada formato depende del destino, la demanda potencial, la competencia y la capacidad del activo para diferenciarse.
La inversión confirma el interés por el sector
La actividad registrada en España acompaña a las expectativas. Entre enero y marzo de 2026 se transaccionaron cerca de 700 millones de euros en activos hoteleros, un 20% más que en el mismo periodo del año anterior y el mejor inicio de ejercicio desde 2022.
El dato refleja la liquidez existente para activos de calidad, pero no implica que todo el mercado avance por igual. En un sector tan ligado a la operación, los inversores analizan con especial atención la ubicación, el estado del inmueble, el operador, la estructura contractual y el potencial real de reposicionamiento.
En Urbanitae, este interés se ha trasladado también a oportunidades vinculadas al alojamiento, como Hotel Cruz del Campo, en Sevilla. Este tipo de proyectos permite acceder a un segmento diferente del residencial y exponerse a tendencias estructurales relacionadas con el turismo, aunque con riesgos y dinámicas propias que deben analizarse en cada operación.
El potencial de Iberia depende de la selección y la gestión
España y Portugal reúnen varios elementos que explican su posición en el mapa hotelero europeo: una demanda turística robusta, destinos reconocidos internacionalmente, una oferta consolidada y activos con margen de mejora.
Pero el atractivo del sector no descansa solo en el crecimiento del turismo. Está también en su capacidad para crear valor mediante la gestión, el reposicionamiento y la adaptación a nuevas formas de viajar. Precisamente por eso, la calidad del activo, del operador y del plan de negocio resulta esencial.
Iberia encara 2026 desde una posición sólida, pero en hotelero no basta con elegir un buen destino. La verdadera diferencia está en encontrar un activo capaz de transformar esa demanda en ocupación, ingresos y valor sostenible a largo plazo.




