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Urbanitae o convertirse en propietario en dos clics

Más gente de la que pensamos lo ha experimentado. El camino hacia la propiedad de una casa es tortuoso. Aparte del dinero que hace falta, el proceso es, digámoslo así, poco edificante. Ya no es solo la búsqueda, sobre todo si se trata de la primera vivienda. Es también el papeleo… y las preocupaciones, si se compra para buscarle rentabilidad en alquiler.

Y es que invertir en vivienda no es una mala opción. Entre quienes se plantean comprar, la inversión es la motivación que más crece. Según los principales portales especializados, la rentabilidad de la vivienda en España ronda hoy el 7%. No está mal, teniendo en cuenta que es bastante más seguro que la Bolsa o las criptomonedas, y que tener el dinero en el banco rinde por debajo del 1%. 

Pero, si nos decidimos por la compra, conviene mentalizarse de las tareas que debemos resolver. Por ejemplo, comprobar que la vivienda esté libre de cargas, que los pagos de comunidad estén al día, tener el recibo del IBI, el certificado energético… Y los gastos en impuestos, trámites e intermediarios que hay que afrontar, y que suponen entre un 10 y un 12% del precio total que pagaremos por la casa. 

Propietario con dos clics

Pero ¿y si hubiera otra manera de invertir? Gracias al crowdfunding inmobiliario de Urbanitae, ahora cualquiera puede invertir en inmuebles de una forma mucho más sencilla. En realidad, solo requiere un par de pasos: registrarse gratuitamente e invertir en el proyecto que más nos interese. Sin trámites, comisiones, liquidaciones de impuestos ni quebraderos de cabeza en general. ¿Cómo?

La idea es simple. Comprar una vivienda –y no digamos más de una– requiere, más que ninguna otra cosa, mucho dinero. El crowdfunding reúne a muchas personas –inversores de toda condición– para financiar proyectos, de manera que cada una puede participar con cantidades más modestas. Por ejemplo, más de 1.100 inversores sacaron adelante el proyecto Deltas Madrid, aportando entre todos nada menos que cinco millones de euros y convirtiéndose, así, en propietarios de un pedacito del proyecto.

Al tratarse de una promoción de 53 lofts y participar como socios de la operación, los inversores acceden a rentabilidades muy superiores a las que les reportaría alquilar un piso comprado tras un gran desembolso. Otra posibilidad es que los inversores le presten el dinero al promotor; en ese caso, la rentabilidad es menor –se asume menos riesgo– pero también dejan pequeño el rendimiento de un alquiler individual.

Estarás pensando que todo suena muy bien, quizá demasiado bien. Toda inversión conlleva riesgos, y este caso no es una excepción. Pero en Urbanitae nos esforzamos para seleccionar solo los mejores proyectos y fijar condiciones que reduzcan al mínimo el impacto de lo que puede ir mal. ¿Los resultados? Hasta la fecha hemos financiado más de 54 millones de euros en cerca de 50 proyectos. Ya hemos devuelto 11 a nuestros inversores: más de 5 millones de euros, con una rentabilidad anual media del 18%. ¿Te animas a probar? Entra en Urbanitae.com o llámanos al 911 23 25 22, y comienza a invertir a lo grande

2 Comments

  1. Avatar für FernandoFernando Respuesta

    El título de este artículo es: “Urbanitae o convertirse en propietario en dos clics”.

    Bajo mi punto de vista, está mal redactado, ya que en ningún momento te conviertes en propietario, más bien te conviertes en un acreedor de un préstamo que financia un proyecto inmobiliario.

    Todavía recuerdo cuando empecé hace unos años a invertir en crowfunding inmobiliario y ahí sí que éramos copropietarios de bienes inmuebles.

    Eso me gustaba muchísimo más que lo que hay ahora.

    Ojalá algún día se vuelva a eso.

    Un abrazo y enhorabuena por vuestro gran proyecto de Urbanitae.

    1. Avatar für Gonzalo UrdialesGonzalo Urdiales Respuesta

      Hola, Fernando. Gracias por tu atenta lectura y por tu apoyo a Urbanitae. Es verdad que en los proyectos de deuda el inversor se convierte, como señalas, en acreedor del préstamo concedido al promotor. Sin embargo, en Urbanitae también hacemos proyectos de plusvalías o equity –son, de hecho, la mayoría–. En este tipo de proyectos, no es incorrecto decir que los inversores, como accionistas de una sociedad en la que participan junto al promotor, se convierten en copropietarios de la promoción –o propietarios de un trocito de ella– hasta que se vende la última unidad, la sociedad se disuelve y se devuelve el capital invertido con la rentabilidad generada.

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