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Los certificados que dicen si tu vivienda es verde

En España, los edificios son los responsables del 40% de las emisiones de CO2 y del 30% del consumo energético. Por ello, mejorar la eficiencia del inmobiliario es clave para alcanzar los objetivos de la UE para 2030: reducir las emisiones un 55% y el consumo de energía final un 36%.

Europa es la responsable de marcar la hoja de ruta relativa a la lucha contra el cambio climático y dado el peso del sector de la edificación, la regulación en esta materia es muy precisa. Así, la directiva europea relativa a la eficiencia energética de los edificios obliga a que, como muy tarde desde el 31 de diciembre de 2020, los edificios nuevos tengan un consumo de energía sea prácticamente nulo. Por su parte, la Comisión Europea ha propuesto recientemente que a partir de 2030 todos los edificios nuevos sean de emisión cero.

A nivel global, la construcción sostenible y la organización urbana están directamente relacionadas con 15 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, tal y como se destaca en un informe elaborado por el Green Building Council España.

Al mismo tiempo, la importancia de la sostenibilidad y la eficiencia tienen cada vez más arraigo en la mente de los consumidores, que demandan cada vez más viviendas que cuidan aspectos como el uso de renovables, el aislamiento, el impacto medioambiental, el reciclaje, etc.

Principales certificados energéticos

En los últimos años han surgido diferentes estándares con los que se puede medir, calificar y certificar la relación que guarda un edificio con el medioambiente. 

El más conocido, por tratarse de un documento oficial y obligatorio para realizar determinados trámites, es el Certificado de Eficiencia Energética. Este certificado analiza dos indicadores que impactan en el consumo de energía de un inmueble: las emisiones anuales de CO2 (expresadas en kilogramos por metro cuadrado y año) y el consumo anual de energía primaria no renovable (expresado en kilovatios hora por metro cuadrado y año). Según los resultados, el edificio se clasifica con un sistema de letras de la A a la G, siendo la primera la más eficiente y la última la que indica una mayor ineficiencia.

Otra forma que permite identificar a las construcciones sostenibles son los sellos que otorgan diferentes organizaciones internacionales certificadoras que, en cada caso, establecen una serie de requisitos a cumplir:

Breeam

El certificado internacional Breeam es el método de evaluación y certificación de la sostenibilidad líder a nivel mundial. Fue impulsado a finales de los 80 por la entidad británica Building Research Establishment (BRE) para valorar la eficiencia de los edificios. Esta metodología evalúa las características del inmueble en diez categorías: energía, salud y bienestar, gestión, transporte, materiales, agua, residuos, uso ecológico del suelo, contaminación e innovación. Breeam se adapta a las circunstancias de cada país y cataloga los edificios en función de un sistema de créditos que premia a todos aquellos que son respetuosos con el medioambiente. 

De esta manera, su principal objetivo es medir el grado de sostenibilidad ambiental en las edificaciones y contribuir al uso de materiales sostenibles. Según cifras de la compañía, se pretende superar los 1.800 edificios sostenibles en España en 2022. Además, las construcciones certificadas por la Breeam ofrecen una inversión e ingresos por venta o alquiler superiores a lo habitual. 

LEED

Se trata de un sistema de certificación desarrollado en 1993 por el US Green Building Council. Funciona mediante un sistema de puntos con los que se consigue cuatro niveles de sostenibilidad: LEED Certification, LEED Silver, LEED Gold y LEED Platinum. Se desarrolla en torno a unos estándares y requisitos de sostenibilidad que influyen en la construcción o rehabilitación de un edificio. Algunos criterios que evalúa son la ubicación de la parcela, los materiales de construcción y la calidad del ambiente interior del inmueble. A pesar de que todos los puntos sean importantes, la eficiencia energética es el aspecto que más puntúa.

El edificio más sostenible de Europa con el sello LEED se encuentra en España, concretamente en Valladolid. Se trata del Edificio Lucia (Lanzadera Universitaria de Centros de Investigación Aplicada) de la Universidad de Valladolid (UVa). Este edificio cuenta con una infraestructura funcional y una eficiencia energética que le convierte en el segundo edificio más verde del mundo, después de la sede de Covestro en la India.

Passivhaus

Este sistema nació en 1988 en Alemania y es uno de los más extendidos en España. Contribuye a reducir el consumo en acondicionamiento térmico y a aportar un mayor grado de confort a los usuarios del edificio. Además, la Federación Internacional de Profesiones Inmobiliarias (Fiabci) estima en un 20% la revaloración de estas construcciones con respecto a otras de la misma tipología. Su propósito es lograr la conservación de energía para lograr un acondicionamiento natural evaluando cinco elementos: aislamiento, ausencia de puentes térmicos, hermeticidad, ventilación mecánica controlada con recuperación de calor y carpinterías de altas prestaciones. Gracias a su riguroso diseño, un edificio Passivhaus ofrece un ahorro energético de hasta un 90% en comparación con uno convencional. 

Verde

Verde es una certificación desarrollada por el Green Building Council España. El sello determina la edificación sostenible mediante la evaluación de las cinco pes (que coinciden con las hojas que conforman el símbolo): prosperidad económica, protección de nuestro planeta, paz, pacto y personas. Para conseguir Verde hay que cumplir unos estándares en aspectos como la calidad ambiental del interior, ubicación, gestión de recursos y la integración social o calidad técnica de la construcción. Además, este certificado es un valor añadido en la compraventa de un inmueble. El primer edificio residencial de España que consiguió esta insignia Verde fue el edificio Marqués de Cruïlles, en Valencia.

La lista de certificaciones es aún más extensa. Entre las últimas incorporaciones encontramos también la Certificación Edificio Sostenible de Aenor. Incluso algunas promotoras han creado sus propios sellos, como es el caso de Culmia. Una carrera imparable en la que el reto es no quedarse atrás.

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