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Del ‘coworking’ al ‘coliving’: las sinergias entre vivienda y oficina

Las oficinas y las viviendas desdibujan fronteras y se convierten en espacios colaborativos que integran ambos aspectos. De hecho, la nueva tendencia del sector inmobiliario es vivir en la oficina, literalmente. Esta fórmula, denominada coliving, es una evolución del coworking, donde los profesionales, además de compartir un lugar de trabajo, conviven con sus compañeros bajo el mismo techo. Se trata de un coworking pero con habitaciones privadas (que pueden o no incluir baño propio) y zonas comunes como cocina, aseos y comedor en las que sus inquilinos tienen la posibilidad de establecerse durante semanas o meses.

Esta tendencia nació en Sillicon Valley, Estados Unidos, a raíz de que numerosos jóvenes trabajadores de empresas tecnológicas buscasen un espacio donde poder vivir y trabajar por un periodo determinado, sin la necesidad de atarse al lugar. En España, el coliving comenzó a implantarse en 2015 y, a diferencia de otros países, es más común encontrar estos espacios en zonas rurales o costeras como las Islas Canarias, Baleares y áreas del Mediterráneo, aunque también en ciudades de interior como Madrid.

El perfil de usuario que reside en un coliving es, por lo general, el de profesionales vinculados a las nuevas tecnologías, jóvenes emprendedores, freelances o artistas con un interés común.

¿Cuáles son las razones que están potenciando la proliferación de estos espacios colaborativos?

  • Menor gasto. Una de las ventajas del coliving es el ahorro de costes. Todos los inquilinos del edificio comparten, tanto para su uso laboral como personal, la misma red de Internet e idénticos servicios de luz, agua y gas. De este modo, la oficina y la vivienda generan una misma factura a final de mes, cuyo importe se divide entre todos los residentes.
  • Mayor libertad de movilidad. Instalarse en un coliving conlleva la posibilidad de mudarse de ciudad con mayor facilidad, especialmente, a nivel personal, debido a que no estás atado a un contrato de arrendamiento o a una hipoteca.
  • Mayor interacción con personas afines. Estos espacios tienen la ventaja de crear una mayor interacción entre los diferentes trabajadores que forman parte de la compañía, fomentando así las relaciones profesionales después del trabajo y las sinergias entre los diferentes perfiles. Según los expertos, el hecho de compartir aspectos personales y zonas comunes, como sala de cine o de juegos, favorece la creación de comunidad. Además, en el caso de aquellos profesionales que trabajan desde casa, se elimina la sensación de soledad.
  • Mayor comodidad. Una de las ventajas más claras de esta tendencia es que los inquilinos se evitan los desplazamientos y la pérdida de tiempo que estos conllevan. Además, brinda la posibilidad de comer en tu propia casa y descansar antes de volver al puesto de trabajo.

Aunque esta tendencia continua siendo desconocida para una mayoría de la población española, desde Urbanitae recomendamos que os familiaricéis con el concepto porque el coliving ha llegado para quedarse. De hecho, será la mejor alternativa para vivir en las ciudades en el año 2030, según el estudio Onesharehouse2030, elaborado por IKEA a nivel mundial.

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