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Invertir para la jubilación es, quizá, la única manera de garantizarnos un retiro tranquilo... siempre que empecemos pronto y elijamos bien.
En otro artículo de este blog te dimos algunas claves para saber cuánto ahorrar para la jubilación. Hoy veremos qué alternativas hay para lograr que esos ahorros den sus frutos. Es decir, cómo podemos invertir para la jubilación.
Alguien dijo alguna vez que es difícil hacer predicciones, sobre todo acerca del futuro. No podemos anticipar qué ocurrirá dentro de 20, 30 o 40 años, pero sí podemos prepararnos. Cuando hablamos de ahorro e inversión, la mejor receta es empezar pronto y mantener un enfoque a largo plazo. Al considerar el ahorro y la inversión para la jubilación, hay, además, varios factores que tener en cuenta.
Una vez que tengamos claro lo que queremos conseguir, toca plantearse cómo lograrlo. La inversión es quizá el único método razonable, junto con el ahorro, para aumentar nuestras posibilidades de disfrutar de una jubilación tranquila. Estas son las alternativas de inversión para la jubilación más comunes, con una breve explicación de sus ventajas e inconvenientes.
Los planes de pensiones son casi el instrumento por defecto para ahorrar para la jubilación. A través de ellos, podemos hacer contribuciones periódicas o esporádicas a un plan que invertirá por nosotros en activos con riesgo bajo (un fondo de pensiones). La principal ventaja de los planes de pensiones es que desgravan en el IRPF: podemos deducirnos hasta un máximo de 1.500 euros al año en los planes individuales y hasta 8.500 euros en los planes de empleo.
La desventaja principal es que no podemos rescatar el plan cuando queramos. Hay supuestos determinados por la ley (enfermedad grave, invalidez…) pero, en general, deberemos tener el dinero invertido al menos 10 años. También, que hay que tener cuidado a la hora de recuperar el dinero, ya que los planes tributan como rendimientos del trabajo. Si lo rescatamos de golpe, se nos podría ir la mitad de los ahorros en impuestos…
Los fondos son la manera estándar de invertir a largo plazo. Presentan la ventaja de que hay mucha variedad donde elegir en función de nuestras preferencias de riesgo/rentabilidad. Además, a diferencia del plan de pensiones, la inversión en fondos suele ser líquida: podemos recuperar el dinero cuando queramos.
Entre las desventajas, habría que decir que los fondos pueden tener comisiones y gastos operativos que reducen los rendimientos. Los rendimientos nunca están garantizados, pero sabemos que los fondos indexados son los que mejores resultados tienen a largo plazo… y son también los más baratos.
La inversión inmobiliaria siempre se ha considerado un destino razonablemente seguro para nuestros ahorros. Puede generar ingresos pasivos a través de alquileres y ofrecer potencial apreciación del valor a largo plazo. Son un buen complemento para diversificar nuestra cartera de inversiones por su estabilidad y porque tienen baja correlación con los mercados.
La principal desventaja es que no están al alcance de cualquiera. La inversión inmobiliaria típicamente requiere adquirir propiedades, lo cual requiere mucho capital y tiempo para gestionarlas.
La inversión alternativa engloba cosas tan dispares como las materias primas, el crowdfunding inmobiliario, las criptomonedas, el oro…). Su principal ventaja es que pueden ofrecer rentabilidades muy atractivas y aumentar la diversificación, ya que suelen tener poca relación –o incluso una relación inversa– con el mercado.
Entre las desventajas, un mayor riesgo y, en algunos casos, falta de liquidez. En algunos casos, también exigen un conocimiento experto y un mayor grado de seguimiento que el que requeriría, por ejemplo, un fondo indexado. Aunque algunas opciones, como el crowdfunding inmobiliario, ofrecen una buena mezcla de riesgo, rentabilidad y facilidad de entrada.