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  • “La colaboración público-privada es clave para abordar el desafío de la vivienda asequible”

    “La colaboración público-privada es clave para abordar el desafío de la vivienda asequible”

    Desde hace tres décadas, Fadeco desempeña un papel fundamental como nexo de unión entre las asociaciones de promotores inmobiliarios de las ocho provincias andaluzas. Su presidente, Ignacio Peinado, aborda en esta entrevista cuestiones tan importantes en la región como la escasez de suelo urbanizado o la necesidad de superar las barreras regulatorias para impulsar un crecimiento sostenible y equilibrado. Asimismo, analiza el papel crucial de la colaboración entre el sector público y privado para garantizar el acceso a la vivienda y el desarrollo de proyectos que respondan a las demandas reales de la sociedad andaluza.

    La promoción es uno de los sectores estratégicos en Andalucía. ¿Cuál es la situación actual del sector en en la región y los principales desafíos a los que se enfrenta?

    El incremento sostenido en los precios ha generado una situación en la que muchas familias se ven obligadas a realizar un esfuerzo económico insostenible para acceder a una vivienda. Ante esta realidad, el principal desafío de la región es atender la creciente demanda habitacional. Para ello, es imprescindible agilizar los plazos de gestión que permitan contar con suelo urbanizado, el recurso esencial para dar respuesta a la gran demanda de viviendas.

    Hacer frente a la escasez de suelo finalista es uno de los grandes reclamos del sector promotor a la Administración. Una realidad que se agudiza en los grandes núcleos urbanos como Sevilla, Málaga y algunas poblaciones como la Costa del Sol. ¿Qué tipo de medidas o decisiones son necesarias?

    Son muchas las medidas que se pueden implementar; no obstante, resulta prioritario comenzar eliminando las trabas que lastran la viabilidad económica de los desarrollos de suelo. Esto podría lograrse de forma directa con una apuesta decidida de los poderes públicos incrementando las dotaciones presupuestarias destinadas a este fin. Es evidente que existe una relación inversa entre la participación del gasto en acceso a la vivienda y el fomento de la edificación, así como el peso de la vivienda protegida sobre el total. Por ello, nos preocupa ver cómo la partida dispuesta a tal fin en los presupuestos de la Junta de Andalucía se sitúa en menos del 1% del total y ha venido descendiendo desde el 1,5% del año 2009, incluso cuando entonces contábamos con un stock de viviendas amplio y precios mucho más bajos; importes que, en la situación actual, serían ya totalmente insuficientes.

    “Andalucía sufre un déficit superior a las 100.000 viviendas, tanto en régimen de protección como en el mercado libre”

    Siendo conscientes de las estrictas restricciones presupuestarias de la Administración, también planteamos otras alternativas sin cargo al erario público, como dar mayor flexibilidad en la compensación de aprovechamientos o eliminar/retrasar, hasta el inicio de las obras de urbanización, el actual aval del 7%, obligatorio al constituir la Junta de Compensación. Sin embargo, la propuesta que consideramos puede tener un mayor impacto en la activación de sectores que ofrezcan vivienda asequible en porcentajes más altos la hemos denominado IMPASS (Impulso Andaluz a Suelos Sostenibles). Esta propuesta consiste en primar con aprovechamiento, siempre para la construcción de vivienda protegida, aquellos desarrollos que se realicen con criterios ESG. Esto repercutirá también en la propia Administración, ya que tendrán menores costos de mantenimiento, una vez recepcionadas estas infraestructuras urbanas.

    En definitiva, estas iniciativas buscan aliviar las restricciones actuales y dinamizar el sector, impulsando la oferta de vivienda protegida y facilitando un acceso más justo a la vivienda para los ciudadanos.

    ¿Cómo pueden solucionarse, por otra parte, los problemas de acceso a la vivienda en la región, especialmente para los más jóvenes? ¿Qué actuaciones propone Fadeco para mejorar esta situación?

    No son suficientes soluciones puntuales; se requerirá la adopción de múltiples medidas de manera coordinada. Preocupa pensar que el problema de acceso a la vivienda de los jóvenes se agravará cuando lleguen a la edad de jubilación, si no han logrado tener una vivienda en propiedad. De lo contrario, deberán afrontar el pago de alquileres bajo un sistema de pensiones en frágil equilibrio.

    Por ello, no habría mejor opción que contar con un pacto de Estado sobre la vivienda que involucrara a las Administraciones locales, autonómicas y nacionales, para lograr, entre otros objetivos, reducir la carga impositiva que grava la vivienda o reconducir la hiperregulación.

    Siendo más realistas, a corto plazo se podría producir más vivienda protegida flexibilizando los usos de suelos y edificios existentes, aplicando esta medida tanto al alquiler como a la venta. A medio plazo, es necesaria la reactivación de sectores donde el planeamiento ya está en marcha, acelerando la tramitación de aquellos de interés estratégico para la autonomía mediante su inclusión en la oficina aceleradora, o activando el mecanismo excepcional de declaración de emergencia habitacional, que permita actuar de forma inmediata, como en situaciones extraordinarias, tales como inundaciones o pandemias.

    ¿Cómo valora las iniciativas de vivienda pública y protegida en Andalucía? ¿Cree que son suficientes o se podrían implementar nuevas medidas?

    La iniciativa pública en materia de vivienda en Andalucía es prácticamente testimonial. La principal medida para mejorarla pasa, necesariamente, por incrementar las dotaciones presupuestarias destinadas a políticas de vivienda, las cuales resultan completamente insuficientes para atender la demanda actual. En este sentido, el presupuesto que la Junta de Andalucía destina a vivienda es del 0,2% del PIB, muy por debajo del objetivo marcado por la Unión Europea, que lo cifra en un 0,4%. Algunos estudios ponen claramente de manifiesto esta situación y cuantifican en más de 7.000 millones de euros la inversión pública necesaria para desarrollar 200.000 viviendas en los próximos años.

    ¿Cómo pueden colaborar los promotores privados con el sector público para mejorar la oferta de vivienda asequible?

    La colaboración público-privada se ha convertido en una herramienta clave para abordar el desafío de la vivienda asequible, permitiendo a las Administraciones y a las empresas privadas trabajar juntas para financiar, construir y gestionar viviendas asequibles. Esta colaboración combina recursos que permiten optimizar los siempre escasos fondos públicos destinados a la promoción de viviendas e integra el conocimiento de ambos sectores para maximizar el impacto social y económico.

    “Es imprescindible agilizar los plazos de gestión que nos permitan contar con suelo urbanizado”

    Pese a ello, la colaboración público-privada en materia de políticas de vivienda se ve obstaculizada por el entorno regulatorio y la falta de incentivos económicos y financieros dirigidos a la oferta. Por ello, desde Fadeco reclamamos la adopción de medidas que fomenten esta colaboración, principalmente orientadas a simplificar procesos y garantizar la seguridad jurídica, no solo en la edificación, sino también en la gestión del suelo y la ejecución de obras de urbanización, incorporando programas de ayudas públicas para la compra de suelo, la urbanización y la construcción de vivienda asequible o VPO, tanto de iniciativa pública como privada.

    De igual forma, trabajamos para lograr la incorporación de programas de permutas de suelo público no desarrollado por suelo urbano privado, permitiendo a las Administraciones poner en marcha viviendas en un menor periodo de tiempo. Asimismo, buscamos evitar que las cargas externas de los sectores paralicen indefinidamente su desarrollo debido a la inviabilidad de su ejecución.

    La nueva Ley de Vivienda de Andalucía, que previsiblemente entrará en vigor a partir de 2026, tiene como puntos clave la vivienda de precio asequible, el acceso de los jóvenes y el incremento de la oferta. Andalucía se ha convertido en la primera comunidad autónoma en crear su propia normativa en esta materia, tras iniciar la tramitación del anteproyecto de ley. ¿Por qué se ha desmarcado Andalucía de la ley de vivienda estatal?

    En mi opinión, la ley estatal es excesivamente intervencionista al optar por la hiperregulación en lugar de incentivar. La consecuencia ya se observa en algunas comunidades que la aplican desde hace un año. Aunque puede ser pronto para conclusiones definitivas, hasta ahora solo ha reducido la oferta de viviendas en alquiler e incrementado los precios. Además de las dudas sobre su constitucionalidad, al invadir competencias autonómicas, es una ley demasiado enfocada en el control de precios y sanciones, en lugar de fomentar la construcción de más vivienda pública y privada, lo que podría afectar negativamente la inversión inmobiliaria.

    La demanda de viviendas industrializadas, inteligentes y sostenibles está en auge. ¿Cómo están respondiendo los promotores a estas nuevas tendencias?

    La apuesta por la construcción de viviendas inteligentes y sostenibles no solo es una responsabilidad social, sino también una estrategia de negocio inteligente. La creciente demanda por parte de los compradores, que buscan hogares más ecológicos y saludables, está transformando el mercado inmobiliario. Invertir en sostenibilidad también atrae inversores comprometidos con criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), lo que posiciona a la empresa en un lugar competitivo dentro del sector. Construir de forma sostenible contribuye al cumplimiento de las normativas medioambientales cada vez más estrictas, evitando posibles sanciones futuras y garantizando la viabilidad de los proyectos en el largo plazo.

    Desde Fadeco, consideramos que la apuesta por la sostenibilidad no debe limitarse a las propias edificaciones para que sean eficientes y sostenibles. Apostamos por la sostenibilidad desde el origen, desde la fase de urbanización de los terrenos. Por ello, una de nuestras propuestas consiste en primar con un mayor aprovechamiento –siempre para la construcción de vivienda protegida– aquellos desarrollos urbanísticos que se realicen con criterios ESG. Esto repercutirá, además, en la propia Administración, ya que, una vez recepcionadas, los costes de mantenimiento de estas infraestructuras urbanas serán menores.

    Apostar por la construcción de viviendas industrializadas ofrece una serie de beneficios clave. En primer lugar, se logra una reducción significativa de los tiempos de ejecución, ya que los procesos de fabricación de módulos o componentes en fábricas permiten un mayor control y eficiencia, acortando los plazos de entrega de las viviendas. Esto no solo optimiza los costos operativos, sino que también permite aumentar la rotación de proyectos y, por ende, la rentabilidad.

    Además, la industrialización reduce el margen de error y mejora la calidad de las construcciones, dado que minimiza las imprecisiones típicas de la construcción tradicional. Esto se traduce en menos reparaciones, generando un ahorro adicional. A nivel estratégico, la vivienda industrializada es una solución que responde a la demanda de sostenibilidad, con procesos más eficientes en el uso de recursos y menor impacto ambiental, lo que puede posicionar a la promotora como innovadora y comprometida con la construcción del futuro.

    ¿Cómo visualiza el futuro del sector inmobiliario en Andalucía y en España en los próximos cinco años?

    Si se toman las decisiones adecuadas, Andalucía podría convertirse en un referente de desarrollo urbano sostenible e inclusivo, donde la colaboración público-privada desempeñe un rol crucial.

    Aunque la coyuntura actual es compleja, creemos que hay margen para crecer y adaptarse, impulsando proyectos que respondan a las necesidades reales de la población y fomenten una mayor accesibilidad a la vivienda. Si logramos superar los obstáculos regulatorios y mejorar la disponibilidad de suelo urbanizado, el sector inmobiliario en Andalucía experimentará un crecimiento sostenible y positivo en los próximos años.

  • “Es necesario incrementar la producción de vivienda asequible”

    “Es necesario incrementar la producción de vivienda asequible”

    Grupo Salas es el primer promotor de vivienda social en Cataluña y una de las adjudicatarias de la tercera fase del Plan Vive de la Comunidad de Madrid. Con más de 30 años de trayectoria, y un equipo de más de 270 profesionales, la compañía ha entregado más de 4.000 viviendas en todo el territorio nacional. En esta entrevista, Manel Rodríguez, CEO y accionista de Grupo Salas, nos habla de la vocación social de la promotora y del problema de acceso a la vivienda, especialmente de los más jóvenes, uno de los mayores retos del sector inmobiliario. 

    En sus tres décadas de trayectoria en el mercado inmobiliario, ¿cuáles son los principales retos a los que ha tenido que enfrentarse la promotora?

    A lo largo de los años, el mercado inmobiliario va sufriendo los cambios de los ciclos del propio sector, pero también le afectan los económicos y financieros, con las correspondientes subidas de tipos de interés, restricción del crédito hipotecario. A ello se unen, en ocasiones, temas externos pero que nos afectan directamente como la paralización que se produjo con la pandemia. En cualquier caso, la clave está en trabajar siempre a largo plazo y tener fortaleza financiera para ir superando estos vaivenes. 

    ¿Qué tipo de desarrollos inmobiliarios llevan a cabo? ¿Qué les diferencian de la competencia?

    Llevamos adelante promociones de edificios plurifamiliares destinados a primera residencia, en alquiler o venta. Estamos especializados en promover vivienda asequible y ese es nuestro principal elemento diferencial. No desarrollamos vivienda de lujo, ni viviendas unifamiliares, ni segundas residencias. Nos movemos siempre en el sector “central” del mercado, la clase media que busca “viviendas para vivir” y eso nos permite asegurar la demanda, aspecto clave de nuestro posicionamiento: ¡tenemos siempre el 90% prevendido!

    Para aquellos que tengan previsto comprar una vivienda, ¿diría que es un buen momento para hacerlo o para invertir en el sector inmobiliario? 

    La compra de una vivienda es una decisión vital de gran importancia, que no debería contemplarse tanto como una inversión financiera, sino más bien como una inversión personal. Si es la vivienda que la familia necesita, es una buena inversión. La experiencia nos dice que las inversiones inmobiliarias siempre son una buena inversión patrimonial: es un valor refugio, que en las ubicaciones de alta demanda siempre aumenta de precio. Incluso tras la crisis inmobiliaria del 2007, las viviendas en zonas de demanda real no tardaron en recuperar su valor… ¡Otra cosa son las compras especulativas que no tienen detrás una demanda real!

    Todos los expertos coinciden en señalar que no hay suficiente vivienda para atender la demanda. ¿Qué medidas podrían paliar el problema?

    Efectivamente es uno de los problemas más complejos a los que la sociedad se va a enfrentar en los próximos años. Todos los estudios demuestran que es necesario duplicar la producción, especialmente de vivienda asequible, no solo para cubrir el ritmo que la inmigración y la creación de hogares demandan, sino para paliar el déficit acumulado durante los últimos cinco años.

    Para incrementar el ritmo de la producción hace falta conjugar varios factores. Por un lado, la disponibilidad de suelo urbano. Aquí hay que tener en cuenta la necesidad que provoca el incremento de población: por ejemplo, la región metropolitana de Barcelona (la que contempla desde Vilanova hasta Mataró, incluyendo el Valles) supera ya los 5 millones de personas. No podemos seguir “consumiendo” territorio donde no hay, por lo que hay que densificar los planes urbanísticos y agilizar su tramitación. La administración pública debe actuar como agente urbanizador a gran escala, controlando las plusvalías, pero asegurando la disponibilidad de suelo urbano finalista.

    La Administración, que controla todo el proceso, debe por otra parte ser ágil, clara y estable. La normativa urbanística, la fiscalidad, las licencias municipales de obra, las inscripciones registrales, las cédulas de habitabilidad…, el proceso de la promoción de vivienda está hiperregulado y el sector necesita claridad, estabilidad y agilidad: un pacto de estado transversal a largo plazo para la promoción de vivienda.

    “Hay que densificar los planes urbanísticos y agilizar su tramitación. La Administración pública debe actuar como agente urbanizador a gran escala”

    La disponibilidad de financiación es también un factor importante. El sector inmobiliario de la vivienda consume muchos recursos financieros. Desde la crisis inmobiliaria se ha recortado el crédito, lo que ha sido “sano”, pero ahora hay una gran capacidad de inversión y endeudamiento que hay que utilizar, a tipos de interés asequibles. Estoy hablando de incrementar el crédito promotor e incrementar las hipotecas a las familias.

    Por otro lado, también es importante destacar la importancia de la capacidad productiva. Las viviendas hay que construirlas, no es un proceso teórico cualquiera, es un asunto material con una implicación de agentes muy amplia. Cuando hablamos de incrementar la producción al doble, estamos hablando de estresar uno de los sectores productivos principales del PIB. Aquí necesitamos formar mucha mano de obra, que tendrá que ser extranjera, necesitamos mucha inmigración y, sobre todo, necesitamos apoyar la industrialización del sector, que continúa siendo un sector de producción tradicional con unos medios obsoletos.

    Los precios de la vivienda y de los alquileres se sitúan en niveles históricos, ¿qué medidas se deben tomar para favorecer la accesibilidad a la vivienda? 

    Las medidas fundamentales han de ser aquellas encaminadas a incrementar la oferta, pues el desajuste entre oferta y demanda es lo que provoca la crisis actual.

    Por otro lado, para evitar una escalada de precios, somos favorables a la limitación del uso y la especulación económica con la vivienda que se destina a otras actividades económicas como el turismo. Tiene todo su sentido porque si no los centros históricos de las ciudades turísticas se convertirán en parques temáticos.

    “Las inversiones inmobiliarias siempre son una buena inversión patrimonial, un valor refugio”

    En paralelo creemos que, de manera excepcional y transitoria, mientras se trabaja en ese incremento de la producción, se puedan implantar temporalmente algunas limitaciones como, por ejemplo, la limitación artificial de los alquileres, pero siempre desde la provisionalidad. Hemos de ser conscientes de que las medidas de limitar artificialmente los alquileres serán contraproducentes a medio y largo plazo, si no se corrige la producción de nueva oferta.

    Resolver el problema de acceso a la vivienda de los jóvenes es precisamente uno de los mayores retos del sector inmobiliario. Una situación que podría resolverse con un mayor parque de vivienda pública a precios asequibles. ¿Qué porcentaje de vivienda social gestiona Salas en la actualidad? 

    Grupo Salas destina un 50% de su producción a vivienda social en alquiler y otro 25% a vivienda social en venta. Apenas un 25% de nuestra producción es vivienda libre en venta. Creo que es necesario que otros muchos agentes incrementen la producción de vivienda asequible, pues es la que el país necesita. Nuestro trabajo como promotores no es solo un tema financiero: somos los proveedores de un bien de primera necesidad y tenemos una responsabilidad social al respecto. Desde Salas este principio guía nuestros planes de crecimiento y expansión. 

    La compañía opera fundamentalmente en Cataluña y Madrid ¿Tienen planes de expansión hacia nuevas áreas geográficas o mercados? 

    Históricamente hemos producido también en Baleares y esperamos volver cuando se den las condiciones para producir vivienda asequible allí. Más adelante estudiaremos la posibilidad de trasladar nuestro modelo de producción de vivienda asequible a gran escala a otras ubicaciones, pero de momento vamos a seguir creciendo en Cataluña y Madrid.

    ¿Qué tendencias cree que definirán el futuro del mercado de la vivienda en España?

    Por un lado, asistiremos a un encarecimiento de la vivienda de libre mercado en zonas de alta demanda, como Madrid, Barcelona, la Costa Mediterránea, las Islas y los centros urbanos de las grandes ciudades, que está convirtiendo este mercado en un bien de lujo. 

    Por otro lado, veremos una producción de vivienda social y asequible a gran escala, mayormente en alquiler, que será a la que podrán acceder aquellos que no puedan comprar. Por otro lado, la producción de otros modelos habitacionales, como coliving, flex living, senior living también definirán el futuro de la vivienda en España. Y, en la parte productiva, habrá una transformación del sector hacia la industrialización y, en paralelo, hacia una mejora de la sostenibilidad. 

  • ¿Cómo se protege Urbanitae de la incertidumbre?

    ¿Cómo se protege Urbanitae de la incertidumbre?

    Estos días se está hablando de la reactivación de la Operación Campamento en Madrid, un proyecto que comprende la construcción de 12.000 viviendas, el 60% de ellas protegidas. Urbanitae está especializada en la promoción residencial de obra nueva, pero aún no ha publicado proyectos de estas características. «Hemos recibido proyectos de vivienda social en la plataforma, pero no se ha dado todavía», señala Diego Bestard. «La tipología de vivienda social y protegida es relativamente pequeña y es normal que nos lleguen menos casos para estudiar», explica el CEO de Urbanitae. A ello se suma que este tipo de proyectos suele contar con ayudas públicas que hacen menos necesario el recurso a la financiación alternativa.

    En todo caso, la demanda inversora sigue muy activa. «Hay más inversores y más registros. De hecho, la semana pasada batimos un récord de registros en un día, más de 200», explica Bestard. «Al final, lo que estamos viendo es que, ante la incertidumbre económica, la gente tiende a refugiar su dinero, y el valor refugio por excelencia es el inmobiliario». Ello a pesar de que los proyectos suelen durar unos dos años, en los que pueden ocurrir muchas cosas. «La gente tiende a pensar que el riesgo comercial es hacia el final del proyecto, cuando es justo al principio. Es decir, los promotores tienen que vender un mínimo del 50% de la promoción antes de empezar a construir, porque si no el banco no financia la obra. Al final, lo que el inversor tiene que pensar es: ahora mismo, ¿tiene sentido comprar esos pisos?«, concluye el CEO de Urbanitae. «Al final, uno se protege siendo muy cauto y poniendo colchones» que permitan asumir desviaciones del plan.

    Escucha la intervención completa de Diego Bestard en A Media Sesión, de Radio Intereconomía, a continuación.

  • «Hay mucho apetito por la vivienda social en España»

    «Hay mucho apetito por la vivienda social en España»

    Transcurridas dos semanas de guerra en Ucrania, las consecuencias sobre el sector inmobiliario español no se han dejado sentir aún. Diego Bestard, CEO de Urbanitae, señala que existe «preocupación en nuestros promotores por los costes de construcción» y los efectos en las cadenas de suministros, ya tensionadas. Bestard habla también sobre los proyectos de Urbanitae. En concreto, sobre Deltas Madrid, que, con un ticket de 5 millones de euros, será la segunda ocasión en la que se alcance el máximo que autoriza la ley para una financiación por crowdfunding. El CEO de Urbanitae destaca también otra oportunidad, en estudio, en Jerez, centrada en vivienda social, para la que «existe mucho apetito inversor en España», y un proyecto en Bilbao. Escucha la intervención íntegra de Diego Bestard en el programa A Media Sesión, de Radio Intereconomía, aquí.

  • ¿Puede la vivienda protegida desaparecer en España?

    ¿Puede la vivienda protegida desaparecer en España?

    Desde hace varios años, el sector de la vivienda protegida o de protección oficial (VPO) en España es una de las asignaturas pendientes, a pesar de que, hace unos años tuvo muy buena acogida en el tejido inmobiliario español.

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