Etiqueta: ESG

  • Inversión sostenible y responsable en 2025: ¿tendencia o moda?

    Inversión sostenible y responsable en 2025: ¿tendencia o moda?

    Durante años, las inversiones sostenibles y responsables fueron entendidas como algo accesorio, no imprescindible. Interesante, sí, pero no necesariamente rentable. Eso ha cambiado. En 2025, hablar de inversión responsable ya no es una cuestión de imagen, sino de rentabilidad futura, reducción de riesgos y adaptación normativa. La eficiencia energética, el impacto social y los criterios ESG se están convirtiendo en variables fundamentales a la hora de evaluar cualquier proyecto, especialmente en el sector inmobiliario.

    Este cambio no solo viene impulsado por una mayor sensibilidad social, sino por una realidad regulatoria y económica: los edificios que no cumplan los estándares de sostenibilidad previstos para los próximos años perderán valor. Y quienes inviertan hoy en proyectos eficientes, bien diseñados y responsables, estarán mejor posicionados. Plataformas como Urbanitae ya están incorporando estas tendencias en su estrategia, apostando por proyectos que responden a una demanda real de futuro.

    Nuevas palancas del cambio

    Lo que hasta hace poco se asociaba únicamente con la conciencia medioambiental está entrando de lleno en la lógica financiera. En España, el parque de viviendas sigue siendo mayoritariamente antiguo: más del 80 % de los edificios tiene una calificación energética baja. Las nuevas normativas europeas exigen que, en menos de una década, las viviendas que no cumplan ciertos niveles de eficiencia no puedan ser alquiladas ni vendidas sin reformas.

    Esto ha abierto dos líneas claras de oportunidad: la rehabilitación energética de activos ya existentes y el desarrollo de edificios sostenibles desde cero. Ambas generan valor no solo por responsabilidad ambiental, sino porque reducen costes operativos, aseguran cumplimiento legal y mejoran el atractivo para el usuario final.

    Al mismo tiempo, los inversores –también los minoristas– empiezan a valorar más que nunca factores como los costes energéticos futuros, la resiliencia ante crisis climáticas o de suministro, o la capacidad de un activo para mantener su valor a largo plazo. Esto está reconfigurando el análisis de riesgos tradicional y convirtiendo la sostenibilidad en una ventaja competitiva clara.

    No es una moda, es el nuevo estándar

    Hablar de sostenibilidad ya no es suficiente: la clave está en cómo se incorpora. Los edificios que reducen emisiones, consumen menos energía, integran sistemas inteligentes y se adaptan mejor a las exigencias regulatorias están siendo mejor valorados. No solo en el papel, sino en precios de mercado, tasas de ocupación y costes operativos.

    Además, los proyectos con enfoque responsable están demostrando una mayor estabilidad a largo plazo. Tienen menos rotación de inquilinos, menores gastos imprevistos, y mejor aceptación social y financiera. Para muchos inversores, esto significa no solo alinear inversión y valores, sino también proteger su capital en un entorno más complejo.

    Por eso, lejos de ser una moda pasajera, la sostenibilidad ya está definiendo la forma en la que se diseñan, financian e invierten los proyectos. El mercado está premiando esa anticipación, y quienes no se adapten tendrán dificultades para mantener la rentabilidad de sus activos en los próximos años.

    Conclusión

    La sostenibilidad ha dejado de ser un plus para convertirse en una condición. El inversor que busque valor en 2025 no solo mirará rentabilidad esperada, sino también eficiencia, normativa y resiliencia. La buena noticia es que hoy ya existen herramientas y plataformas –como Urbanitae0150 que permiten participar en proyectos con criterios ESG desde fases muy tempranas y con análisis rigurosos.

    Invertir de forma responsable no significa renunciar a rentabilidad. Al contrario: significa entender que el valor de un activo no se mide solo en márgenes, sino en su capacidad de resistir el tiempo, responder a nuevas exigencias y seguir generando ingresos cuando otros empiecen a fallar. Esa es la dirección que ya ha tomado el mercado. La cuestión ahora no es si es rentable ser sostenible, sino si es rentable no serlo.

  • ¿Qué es la inversión sostenible?

    ¿Qué es la inversión sostenible?

    En la era de la conciencia ambiental y la responsabilidad social, la inversión sostenible se ha convertido en una tendencia creciente y necesaria en el mundo financiero. No se trata solo de una moda pasajera, sino de un enfoque que combina la rentabilidad económica con el impacto positivo en el medioambiente y la sociedad. Pero ¿en qué consiste realmente la inversión sostenible?

    Qué es la inversión sostenible

    Hablar de sostenibilidad hoy día es sinónimo de los famosos criterios ESG (del inglés environmental, social and corporate governance). A las empresas no solo se les pide maximizar el valor para el accionista, sino, también, una suerte de responsabilidad para con la sociedad. Existen más de 50.000 índices que evalúan el cumplimiento de las compañías a este respecto. Cada vez más, figurar o no en dichos índices puede condicionar el desempeño económico y el cumplimiento de los objetivos estratégicos de las compañías.

    La inversión sostenible consiste, por tanto, en invertir en compañías que siguen principios alineados con los criterios ESG. Ahora bien, ¿qué implican las siglas ESG?

    Criterios ambientales (E): incluyen factores como el cambio climático, la eficiencia energética, la gestión de residuos, la conservación de recursos naturales y la reducción de la huella de carbono.

    – Criterios sociales (S): se refieren a las prácticas laborales, los derechos humanos, la salud y seguridad en el trabajo, la equidad de género y la diversidad, así como el impacto en las comunidades locales.

    – Criterios de gobernanza (G): abarcan aspectos como la transparencia, la ética empresarial, la composición y diversidad del consejo de administración, la política de remuneraciones y la responsabilidad fiscal.

    El primer índice ESG

    Hay que remontarse nada menos que 34 años para rastrear el primer índice bursátil especializado en sostenibilidad. Hablamos del Domini 400 –hoy MSCI KLD 400 Social Index–, creado por la empresa de investigación de inversiones KLD. La empresa ya no existe, pero el índice sigue seleccionando desde 1990 400 compañías públicas de entre las 3.000 de mayor capitalización de Estados Unidos por criterios ESG. Tesla, Microsoft o Nvidia son algunas de sus integrantes actuales. 

    Al principio, la estrategia de selección del fondo descansaba en la exclusión de sectores como el alcohol, el tabaco o el armamento militar. El siguiente paso fue seleccionar aquellas empresas que destacaban por su desempeño medioambiental, la seguridad y la calidad del producto o el tratamiento de las mujeres y las minorías. Al ser el primero, tuvo que hacer un trabajo inmenso de investigación –sin internet– para completar su selección. 

    ¿Cuánta inversión es sostenible?

    Según la empresa de servicios financieros Morningstar, los activos de los fondos sostenibles mundiales ascendían a casi 3 billones de dólares a finales del primer trimestre. En este aspecto, Europa lleva la voz cantante, con el 84% del total de estos activos. Estados Unidos es el segundo mercado, con el 11% del total. Es un crecimiento, aunque modesto, respecto del último trimestre de 2023. 

    Según la Global Sustainable Investment Review 2022, en todo el mundo hay un total de 30,3 billones de dólares invertidos en activos sostenibles. En los mercados que no son Estados Unidos –Canadá, Europa, Japón, Australia y Nueva Zelanda– estos activos han crecido nada menos que un 20% desde 2020. 

    Las perspectivas son alentadoras. Según otro informe, esta vez de Morgan Stanley, el 77% de los gestores individuales dicen estar interesados en invertir en compañías o fondos que apuntan a conseguir resultados económicos teniendo en cuenta criterios ESG. Las evidencias científicas sobre el cambio climático y la rentabilidad de las inversiones sostenibles son dos de los principales incentivos. 

    ¿Es rentable la inversión sostenible?

    Contra lo que podríamos pensar, la inversión sostenible no implica sacrificar la rentabilidad. Diversos estudios han demostrado que las empresas con prácticas sólidas en ESG tienden a ser más resilientes y a ofrecer rendimientos comparables, si no superiores, a las empresas tradicionales. Estas empresas suelen tener una mejor gestión de riesgos, innovan más y están mejor preparadas para cumplir con las regulaciones futuras.

    Según Morningstar, en el primer semestre de 2020, el 72% de los fondos sostenibles se posicionaron en la mitad superior de sus respectivas categorías en cuanto a rendimiento. 

    No todo el monte es orégano. El greenwashing —a veces traducido como ecopostureo– es una de las principales amenazas para la inversión sostenible. Ocurre cuando una empresa exagera o falsea su compromiso con la sostenibilidad. Esto puede engañar a los inversores y socavar la confianza en las inversiones sostenibles. Deutsche Bank y DWS dieron un ejemplo sonado en 2022, cuando las autoridades alemanas les acusaron de inflar sus credenciales ESG. 

    La falta de transparencia y datos fiables y la ausencia de estándares uniformes en materia de inversión sostenible son otros desafíos clave. 

    A pesar de todo, la inversión sostenible representa una oportunidad significativa para los inversores que buscan combinar la rentabilidad financiera con un impacto positivo en el mundo. A medida que aumenta la conciencia sobre los desafíos ambientales y sociales, y que las regulaciones se vuelven más estrictas, la inversión sostenible está bien posicionada para crecer y prosperar.

  • Inversión inmobiliaria 2023: qué dicen los expertos

    Inversión inmobiliaria 2023: qué dicen los expertos

    Las cifras de inversión del inmobiliario en 2022 no solo apuntaron a la recuperación del sector, sino también a su buen estado de salud. Según la consultora Cushman & Wakefield, el mercado inmobiliario, con un volumen de inversión de 13.700 millones, creció un 14% respecto a 2021. 

    En estos últimos años, y a pesar de los escollos de la pandemia, el sector inmobiliario ha mantenido su dinamismo, algo que se ha reflejado en sus posibilidades de inversión. Así lo hemos comprobado no solo en las operaciones o las cifras de inversión, sino en su flexibilidad y capacidad de adaptación. En la actualidad, sujeta a incertidumbres, es inevitable preguntarse: ¿a dónde se dirige el mercado?, ¿qué caminos seguirá la inversión inmobiliaria en 2023?

    ‘Flex living’

    La necesidad de encontrar espacios flexibles también ha llegado al mercado de la vivienda. Impulsados por los cambios en nuestras rutinas de vida y trabajo, los espacios adaptativos responden a este crecimiento de la demanda. Si hace un tiempo hablábamos de fórmulas como el coliving, ahora también lo hacemos de fenómenos como el flex living. Este, que coloca el concepto de flexibilidad en el centro de la vivienda, ofrece soluciones inmobiliarias que se ajustan a las necesidades –también cambiantes– de los ciudadanos. Como señalan desde CBRE, el flex living entronca con otros segmentos como el living urbano, que tiende hacia el coliving más tradicional, o el flex suburbano, con espacios más amplios.

    ‘Real Estate Tech’

    La digitalización lleva unos cuantos sobre la mesa en el inmobiliario y parece que por fin se ha encaminado hacia el éxito. No obstante, España está aún por detrás de otros países europeos en madurez digital del inmobiliario, según Carlos Casado, COO de CBRE España. En esta línea, Alberto Fernández-Aller de Roda, CEO de Prinex, confirmaba hace poco esta tendencia en una entrevista con Urbanitae. “Los países escandinavos, Países Bajos, Alemania y Reino Unido están a la vanguardia en términos de digitalización en el inmobiliario”, si bien España ha avanzado significativamente en los últimos años. Así, la tecnología está transformando rápidamente el inmobiliario, gracias a herramientas como el análisis de datos o la inteligencia artificial, entre otras, que al mismo tiempo están aumentando la eficiencia, la transparencia y la rentabilidad de la inversión inmobiliaria en 2023.

    Financiación alternativa

    También en las grandes consultoras reconocen ya el papel que la financiación alternativa está teniendo en el inmobiliario. Según Ignacio Ruiz Gallego, Associate Capital Advisors de CBRE, “la financiación alternativa por parte de los fondos internacionales comienza a verse con buenos ojos desde España”, lo que solo hace que confirmar la tendencia de crecimiento de modelos de inversión colaborativa, como el impulsados por Urbanitae, se han asentado en los últimos años. Otras grandes consultoras como KPMG confirmaban hace tiempo ya esta tendencia, previendo que la financiación alternativa pudiera alcanzar el 50% de la cuota de mercado en 2025

    Criterios ESG

    No cabe duda de que la sostenibilidad se ha impuesto en la inversión inmobiliaria. De hecho, es un factor clave en la toma de decisiones de inversión. Sin ir más lejos, casi el 90% del suelo contratado para oficinas en Madrid ya se orienta por criterios ESG, según la consultora Savills. La eficiencia energética de los edificios y su descarbonización, las prácticas de gobernanza inclusivas, la atención a la diversidad, así como la responsabilidad en la gestión de los recursos, son para los inversores piezas fundamentales del éxito a largo plazo de muchos proyectos inmobiliarios. Su relevancia la constatan también los datos. Al menos el 93% de los encuestados del estudio de 2023 de PwC sobre tendencias inmobiliarias cree que los criterios ESG son importantes para la transformación del sector en las próximas décadas.

    ‘Life sciences hubs’

    Los life sciences hubs son áreas que concentran empresas y organizaciones relacionadas con la investigación, la ciencia y la medicina. Tienen como objetivo ofrecer un espacio especializado que promueva la colaboración y la innovación, buscando sinergias entre entidades. Aunque no es un mercado asentado en España –en comparación con Estados Unidos u otros países de Europa–, sí está despuntando como activo alternativo. Y lo hace porque España tiene “todos los ingredientes para constituir un sector de life sciences potente”, tal y como explica Daniel Zubillaga, Senior Director de Life Sciences de CBRE.