Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124
Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124

¿Qué tienen en común los hedge funds, los ETF, los fondos mixtos o el crowdfunding?
Sabemos que la diversificación es una de las reglas básicas de la inversión. Ahora bien, si para lograr una cartera diversificada tuviéramos que invertir en acciones de diferentes compañías, sectores y países; en deuda pública de diferentes Gobiernos y en bonos privados de economías distintas, y a la vez diversificar en inmuebles, materias primas, etc., tendríamos que ser ricos. Pero, tranquilos, que para eso está la inversión colectiva.
¿Aún no os suena? La institución de inversión colectiva más conocida son los fondos de inversión. En España surgieron durante la década de los años 1980, y desde entonces, forman parte de la cartera de inversión de un gran número de españoles. La principal ventaja de estos instrumentos es que permiten invertir con cantidades muy pequeñas en una variedad amplísima de activos.
Según el Observatorio Inverco, no obstante, entre los productos que contratan los ahorradores los fondos de inversión ocupan la segunda posición, con el 21%. La opción más extendida son los depósitos –tener el dinero ahorrado en el banco– y, en tercer lugar –por detrás de los fondos–, figuran los planes de pensiones, con un 19%.
Hay muchos tipos de fondos y muchas maneras de clasificarlos. Una primera diferenciación sería la que respecta al tipo de activo. Así, podemos encontrar fondos de inversión mobiliaria, es decir, los que invierten en acciones, bonos, etc., y los fondos de inversión inmobiliaria, que son aquellos que invierten principalmente en activos inmobiliarios destinados al alquiler.
Dentro de la primera categoría, la más extendida, encontramos, entre otros:
En todo fondo hay dos actores principales. Por un lado, la sociedad gestora, que adopta las decisiones de inversión y, por tanto, usa el capital aportado por los partícipes (los inversores) para invertir en los activos de que se trate. Por el otro, la sociedad depositaria, que es quien custodia el patrimonio (valores, efectivo) del fondo.
Cómo no hablar del crowdfunding inmobiliario, que es a lo que nos dedicamos en Urbanitae. En cierto modo, la filosofía que hay detrás de Urbanitae es la misma que explicábamos al comienzo del artículo: democratizar el acceso a la inversión. El crowdfunding inmobiliario elimina las barreras de entrada de la inversión inmobiliaria, ya que permite invertir en muchos activos con poco dinero. La clave es, precisamente, que invierten muchos en lugar de uno solo.
Otra de las ventajas del crowdfunding inmobiliario es que aspira a rentabilidades superiores a la de la inversión tradicional en vivienda, que ronda el 7% bruto. Al invertir en promoción inmobiliaria (en los proyectos de plusvalía) o préstamos a promotores, las rentabilidades objetivo son, en el primer caso, en torno a un 12-18% y, en el segundo, del 9-11%. Y, como en el caso de los fondos, el crowdfunding está regulado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
En resumen, la inversión colectiva ofrece una gama diversa de opciones, desde fondos de inversión tradicionales hasta formas más especializadas como el crowdfunding inmobiliario. La clave para el éxito radica en comprender las características de cada tipo –entender en qué invertimos–, evaluar los riesgos y alinear las inversiones con los objetivos financieros individuales. ¿Y tú? ¿Ya has empezado a invertir?