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Vivienda en alquiler: ¿Quién debe asumir las reparaciones?

Reparaciones vivienda en alquilerEl porcentaje de españoles que vive de alquiler representa casi a un cuarto de la población. Exactamente, el 22,9% de los ciudadanos tenía arrendada una vivienda en 2017, según las cifras de Eurostat publicadas por ABC. Una tendencia que, según los expertos, se mantendrá en los próximos años como consecuencia de su incremento entre las generaciones más jóvenes.

Si tú eres uno de los inquilinos del parque de viviendas español o estás pensando en alquilar una residencia, estas son algunas de las consideraciones que debes tener en cuenta para saber quién es el responsable de subsanar los desperfectos que surjan en el inmueble.

La Ley de Arrendamientos Urbanos establece que el propietario de la casa está obligado a realizar, sin derecho a elevar por ello la renta, todas las reparaciones que sean necesarias para conservar la vivienda en las condiciones de habitabilidad para servir al uso convenido. Esto quiere decir que es obligación del arrendador:

  • Reparar los daños relacionados con las instalaciones de fontanería o saneamiento, bien sean tuberías de agua, desagües, etc.
  • Subsanar los problemas que tengan que ver con la instalación eléctrica y la calefacción.
  • Mantener y conservar el buen estado del techo, las paredes y el suelo. Esto incluye las reparaciones de humedades y filtraciones de agua, si las hubiera.
  • Sustituir o reparar los electrodomésticos que se estropeen debido al paso del tiempo (a excepción de las averías menores como filtros, pilotos, etc.)
  • Exterminar las posibles plagas surgidas en el edificio a causa del mal funcionamiento de las instalaciones (tuberías, etc…).

Por su parte, es responsabilidad del inquilino hacerse cargo de las pequeñas reparaciones que exija el desgaste por el uso ordinario de la vivienda. En este sentido, la jurisprudencia determina que el termino “pequeña reparación” es aquel que conlleva un coste inferior a los 150 euros.

Las obligaciones de arrendatario son:

  • Arreglar persianas, lámparas, bombillas o daños causados por realizar agujeros en las paredes.
  • Subsanar daños en la instalación eléctrica derivados de una sobrecarga por el mal uso de la red.
  • Desatascar las tuberías o desagües por el mal uso de los mismos.
  • Reparar las ventanas rotas o aquellos electrodomésticos y/o mobiliario que se hayan estropeado por hacer un uso inadecuado de los mismos.
  • Sustituir la vajilla o los utensilios de cocina que se desgastan por el uso cotidiano.

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