El inmobiliario español ha empezado 2026 con mucha fuerza. Según Colliers, la inversión alcanzó los 6.394 millones de euros en el primer trimestre, un 45,4% más que la media trimestral de 2025 y claramente por encima de las medias de los últimos cinco y diez años.
No es un dato menor. En un entorno internacional marcado por la incertidumbre, España ha vuelto a situarse entre los mercados más atractivos para el capital. Mientras la Eurozona registró una caída media del 26% en inversión inmobiliaria, el mercado español mostró un comportamiento mucho más sólido, apoyado en factores como el crecimiento demográfico, el dinamismo económico y el peso del turismo.
España sigue apoyándose en una demanda muy sólida
Parte de la explicación está en la base sobre la que descansa el mercado. España combina varios motores estructurales que siguen dando soporte a la inversión: más población, cambios en las necesidades de vivienda, fortaleza del consumo en ciertos segmentos y una demanda turística que continúa siendo diferencial.
Eso no significa que todo valga. Más bien al contrario: el mercado se está volviendo más selectivo. El capital busca activos con demanda clara, capacidad de adaptación y recorrido de valor. Es decir, menos inversión indiscriminada y más foco en fundamentales.
Living vuelve a ser el gran protagonista
El segmento living –que agrupa activos residenciales y otros formatos ligados al uso habitacional– ha sido el gran ganador del trimestre. Colliers sitúa la inversión en 2.386 millones de euros, con un crecimiento del 127%, lo que supone el 37% del total invertido.
Dentro de Living, el peso principal recae en el multifamily, y especialmente en el build to rent o BTR (promociones construidas específicamente para alquiler), que concentró alrededor del 90% de la inversión residencial. El atractivo es claro: fuerte demanda, escasez de oferta y una lógica de ingresos recurrentes que sigue resultando muy interesante para muchos inversores.
Retail y oficinas vuelven a escena
Tras varios años más irregulares, retail y oficinas han recuperado protagonismo en este arranque de año.
En retail, la inversión alcanzó los 1.140 millones de euros, con un crecimiento del 84,8%. El interés se concentró sobre todo en centros comerciales y parques comerciales de gran formato, dentro de estrategias core+ (activos relativamente estables pero con cierto margen de mejora) y value-add (activos con potencial de reforma, reposicionamiento o mejora operativa para crear valor).
En oficinas, el volumen llegó a 923 millones de euros, un 58,7% más, con Barcelona como uno de los mercados más activos del trimestre. El foco estuvo en activos con criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), buena ubicación y capacidad de reposicionamiento, especialmente en zonas secundarias con potencial de mejora.
Hotel, alternativos e industrial: más selección, menos uniformidad
El sector hotelero sigue siendo importante, aunque su comportamiento fue algo más moderado que el de otros segmentos. La inversión se situó en 811 millones de euros, un 24,1% menos. Aun así, el interés sigue centrado en activos premium, tanto urbanos como vacacionales, y en hoteles con calidad de flujo de caja operativo.
Los activos alternativos sumaron 782 millones de euros, un 18,3% más. Aquí destacan dos bloques muy claros. Por un lado, healthcare (activos ligados a salud y cuidados, como residencias o centros sanitarios), impulsado por el envejecimiento de la población. Por otro, data centers (centros de almacenamiento y procesamiento de datos), favorecidos por la digitalización y por el papel creciente de España como hub digital del sur de Europa.
El segmento industrial y logístico, por su parte, registró 352 millones de euros, un descenso del 16,2%. Aun así, sigue despertando interés en nichos muy concretos, como el nearshoring (relocalización de producción cerca del mercado final), la última milla (logística cercana al consumidor) y los activos energéticamente eficientes.
Dónde parece estar el foco en 2026
Si algo deja claro el arranque de 2026 es que las oportunidades siguen ahí, pero cada vez más concentradas en segmentos y activos muy concretos.
En living, el peso del multifamily y del BTR confirma que el residencial en alquiler continúa siendo uno de los grandes focos del capital. En retail, el interés se dirige a activos capaces de sostener actividad y reposicionamiento. En oficinas, el mercado premia calidad, ESG y capacidad de adaptación. Y, en paralelo, healthcare y data centers siguen consolidándose como apuestas de largo plazo.
La lectura de fondo es clara: el mercado no está creciendo de forma homogénea, sino que está premiando los activos con mejores fundamentales y mayor capacidad de creación de valor.
Un mercado fuerte, pero más exigente
El buen arranque de año no elimina los riesgos. El contexto internacional sigue siendo incierto y las tensiones geopolíticas continúan presentes. Pero, incluso con ese telón de fondo, España mantiene una posición relativamente fuerte dentro del inmobiliario europeo.
La conclusión importante no es solo que haya más inversión, sino cómo se está invirtiendo. El mercado parece dejar atrás la lógica de “todo sube” para entrar en una fase más exigente, donde importan mucho más el tipo de producto, la calidad del flujo de caja, la ubicación y la capacidad real de generar valor a largo plazo.




