Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124
Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124

El contexto económico actual, marcado por la tormenta arancelaria y una política monetaria de recortes de tipos de interés, deja a los inversores minoristas un panorama donde no es fácil decidir.
El contexto económico actual, marcado por la tormenta arancelaria y una política monetaria de recortes de tipos de interés, deja a los inversores minoristas un panorama donde no es fácil decidir si invertir en vivienda o en bolsa para encontrar rentabilidades atractivas minimizando el riesgo. Y es que, a pesar de la incertidumbre, activos como el oro o el bitcoin viven un momento de precios en máximos que pueden ejercer de barrera de entrada para este tipo de inversores.
Dentro de todos los tipos de activos, existen dos (muy diferentes entre sí) que gozan de popularidad entre el inversor minorista: la inversión en inmobiliaria, por un lado, y en renta variable a través de la compraventa de acciones bursátiles. Siendo este año un periodo de muchos cambios, veamos si alguno de los dos es más idóneo a la hora de invertir este 2025.
El sector inmobiliario vive una continua subida de precios en un escenario en el que la demanda está cerca de triplicar la oferta en la compraventa de inmuebles, según Fotocasa. A pesar de que existen ya planes estatales para abordar la crisis de la vivienda, no parece que estén dando una solución efectiva en el corto plazo.
La inversión en Bolsa, por otra parte, una opción cada vez más popular por un mayor acceso a los mercados gracias a la digitalización y un mayor volumen de información, está viviendo una primera mitad de año con rentabilidades históricas, con el SP500 tocando máximos históricos y el Ibex 35 viviendo sus mejores valoraciones en 20 años.
La vivienda ha sido tradicionalmente en España la inversión más recurrente entre los inversores minoristas. Según datos de Eurostat, a cierre de 2024 el porcentaje de población en España propietaria del inmueble en el que vive era del 73,6%, el más alto de la Unión Europea. Sin embargo, la demanda cada vez es mayor por el aumento de población mientras que la oferta disminuye debido, entre otros motivos, a la falta de construcción de nueva vivienda y el encarecimiento del suelo en las grandes ciudades.
Pero, ¿cuáles son los motivos de la popularidad de la inversión en vivienda en nuestro país? La inversión inmobiliaria se asocia a un activo tangible, lo que da seguridad. También está visto como de menor riesgo porque su valor no depende de hechos concretos a nivel geopolítico ni sufre tanto la volatilidad de los mercados financieros. Porque se relaciona la propiedad con seguridad, estabilidad y ganancias a largo plazo.
Por su parte, la inversión en los mercados financieros siempre ha estado más ligada al concepto de volatilidad y riesgo, aunque el histórico demuestra lo contrario: en los últimos veinte años, la rentabilidad anualizada del Ibex ha sido del 7,95%, muestra de la buena salud de los mercados financieros.
Además, la digitalización ha facilitado enormemente la accesibilidad del gran público a los mercados. Con un clic ya existe posibilidad de comprar acciones o fondos accediendo a través de nuestro banco o brokers online que nos dan un abanico inmenso de opciones donde invertir. Esto, unido a un creciente interés de la población y un esfuerzo por parte de las entidades financieras por potenciar la educación financiera, ha hecho que cada vez más particulares entren en este mercado. Otra ventaja a tener en cuenta es que además son activos con alta liquidez, es decir, podemos disponer del dinero con cierta rapidez.
Aunque invertir en vivienda o en bolsa tiene el objetivo de obtener rentabilidad a medio/largo plazo, lo cierto es que el nivel de implicación, costes asociados o riesgos difieren enormemente. Con una comparativa de los principales elementos, podemos ver sus características y distinguir cuál se adapta a los distintos perfiles de inversión. Ambas funcionan, por lo tanto, a través de mecanismos, plazos, riesgos y niveles de compromiso muy distintos.
En un entorno que varía constantemente, lo verdaderamente necesario es no poner todos los huevos en la misma cesta y apostar por la diversificación para proteger el capital. Con la combinación de distintos activos que no estén correlacionados entre sí se pueden hacer frente a situaciones imprevistas: la renta variable es más débil ante tensiones políticas y ciclos económicos, y el comportamiento del sector inmobiliario depende de otros factores como la legislación, la oferta y la demanda, etc. Así pues, lo óptimo es controlar un abanico amplio de activos que se complementen, pudiendo diversificar tu cartera para invertir en vivienda o en la bolsa y posicionar el capital en distintos mercados y sectores, con poco riesgo y con rentabilidades interesantes. Aquí es donde fórmulas como el crowdfunding inmobiliario empieza a tener mayor protagonismo como inversión alternativa en inmobiliario, con menor riesgo y rentabilidades atractivas.