Los tipos de interés afectan directamente a tus ahorros, hipotecas e inversiones. Pero, ¿qué son exactamente y por qué cambian constantemente?
Entender cómo funcionan los tipos de interés es clave para tomar mejores decisiones financieras, desde pedir un préstamo hasta invertir.
Qué son los tipos de interés y cómo funcionan
Un tipo de interés es el porcentaje que determina cuánto cuesta pedir dinero prestado o cuánto ganas por ahorrar o invertir. Cuando pedimos dinero al banco, el tipo de interés es el dinero “extra” que tenemos que pagar por haberlo pedido. Al revés, cuando somos nosotros quienes dejamos el dinero al banco –en una cuenta de ahorro–, el tipo de interés es lo que el banco nos paga a nosotros.
Además, los tipos de interés influyen en la economía de varias maneras. Como explica el Banco Central Europeo (BCE), la economía “funciona mejor cuando los precios se mantienen estables en general, pues el dinero conserva su valor, y las personas y las empresas pueden planificar mejor sus gastos e inversiones”. Cuando los tipos de interés son bajos, es más barato pedir prestado dinero, lo que puede estimular el consumo y la inversión. Por el contrario, cuando los tipos de interés son altos, pedir prestado es más caro, lo que puede frenar el consumo y la inversión.
Por eso, la política monetaria, que busca mantener los precios estables –es decir, tener a raya la inflación–, tiene en los tipos de interés su principal herramienta. En la mayoría de los casos, las decisiones sobre tipos están delegadas en organismos independientes: los bancos centrales. En el caso de España –y del resto de la eurozona–, la institución que toma las decisiones es el BCE.
Diferencia entre tipo de interés nominal y real
Hay muchos tipos de interés, desde el simple y el compuesto a la TAE. Aquí nos centraremos en una distinción fundamental: tipo de interés nominal vs. tipo de interés real.
El tipo de interés nominal es el porcentaje de interés que se paga sobre un préstamo o se recibe sobre un depósito sin tener en cuenta la inflación. Es el tipo de interés que generalmente vemos en los contratos de préstamo o en las cuentas de ahorro. Por ejemplo, si tienes un préstamo con un tipo de interés del 5%, este es el tipo de interés nominal.
El tipo de interés real se denomina así porque refleja más precisamente la realidad. ¿Por qué? El tipo de interés real tiene en cuenta la inflación o, lo que es lo mismo, el poder adquisitivo de prestatarios y ahorradores. Solo así se puede saber el coste real de un préstamo o la rentabilidad real de una cuenta de ahorro. Se calcula así:
Tipo de interés real = tipo de interés nominal – inflación
Qué tipos de interés fija el BCE
Como decíamos, los tipos de interés son la principal palanca de la política monetaria. En Europa, quien decide es el BCE y, más concretamente, su órgano rector, el Consejo de Gobierno.
¿Qué tipos son esos? El BCE decide los llamados “policy rates”, es decir los tipos de interés que ofrecen a los bancos que quieren pedir dinero prestado al BCE y los tipos que remuneran el dinero electrónico que los bancos depositan en el BCE. Son estos:
El tipo de interés de las operaciones principales de financiación: es el tipo de interés que pagan los bancos cuando toman prestado dinero del BCE durante una semana. Es decir, el que utiliza el BCE para proveer de liquidez a los bancos.
El tipo de interés de la facilidad marginal de crédito: es el tipo que cobra el BCE a las entidades de crédito por prestarles dinero al plazo de un día.
Por último, el tipo de interés de la facilidad marginal de depósito determina el interés que los bancos reciben por tener el dinero depositado en el BCE durante un día.
Cómo afectan los tipos de interés a tu dinero
Los efectos de los tipos de interés en la economía son múltiples. Afectan a la manera en la que los bancos prestan dinero a sus clientes, pero también a las expectativas sobre la inflación, a los precios de los activos, al consumo y a las decisiones de ahorro e inversión, y a la financiación disponible, entre otros.
Cuando el BCE decide subir los tipos de interés, su objetivo principal es controlar la inflación. Al aumentar los tipos de interés, el BCE encarece los préstamos. Esto significa que las empresas y los consumidores son menos propensos a pedir préstamos para gastar o invertir, lo que reduce la demanda en la economía y, en teoría, ayuda a enfriar la inflación.
Un aumento en los tipos de interés también tiende a fortalecer la moneda local, ya que los inversores internacionales buscan obtener mayores rendimientos en el país. Sin embargo, esto puede hacer que las exportaciones sean más caras y menos competitivas en el mercado global.
Por el contrario, cuando el BCE baja los tipos de interés, busca estimular la economía. Los préstamos se vuelven más baratos, lo que puede alentar a las empresas y a los consumidores a pedir prestado y gastar más. Esto puede aumentar la demanda agregada y ayudar a combatir el desempleo y el bajo crecimiento económico.
Una disminución en los tipos de interés también tiende a debilitar la moneda local, lo que puede beneficiar a las exportaciones al hacerlas más competitivas en el mercado internacional.
En resumen…
Los tipos de interés determinan el coste del dinero y afectan a todas las decisiones financieras.
Entender cómo funcionan te permite anticipar cambios en hipotecas, ahorro e inversión, y tomar decisiones más informadas. En entornos de tipos cambiantes, buscar alternativas de inversión se vuelve clave para proteger y hacer crecer el capital.
Preguntas frecuentes
¿Qué son los tipos de interés?
El coste del dinero o la rentabilidad del ahorro.
¿Por qué suben los tipos de interés?
Para controlar la inflación.
¿Cómo afectan a una hipoteca?
Si suben, aumenta la cuota; si bajan, disminuye.
¿Qué pasa con el ahorro?
Tipos altos → mayor rentabilidad.