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«iF Lastmile traslada al entorno online la experiencia de compra de las tiendas físicas»

Ayudar a las marcas a crecer con una logística de última milla integral, desde el almacenamiento hasta la entrega y devolución de sus pedidos, es la misión de iF Lastmile. El cliente recibe, cambia y devuelve sus productos dentro de la franja de 30 minutos que elige. Un modelo flexcommerce que ofrece una experiencia de compra flexible y personalizada, y que promueve la sostenibilidad medioambiental, social y económica de la actividad logística. Tras cumplir un año de vida, Galo de Reyna, co-CEO y uno de los socios fundadores junto a Marcello Valerio y Paul Obando, nos cuenta en esta entrevista cómo se gestó el proyecto y cuáles son sus planes de futuro. 

El sector logístico vive una auténtica revolución en paralelo al desarrollo del e-commerce y aupado por la pandemia. ¿En qué contexto surge iF Lastmile?

Durante muchos años, Paul, Marcello Valerio y yo trabajamos en consultoría estratégica con los mayores retailers y operadores logísticos españoles y europeos. Cada uno desde un área, habíamos coincidido en varios proyectos y teníamos una percepción similar de cuál era el futuro de la logística de última milla.

Para las marcas es relativamente fácil desarrollar un e-commerce. Hay diferentes plataformas que te ofrecen soluciones en pocos clics. Sin embargo, no tienen a su alcance soluciones que resuelvan de la misma forma la gestión logística.

Ahí nos dimos cuenta de que el reto era trasladar al entorno online la experiencia de compra de las tiendas físicas, sin fricciones y flexible, algo que el modelo logístico tradicional no había sido capaz de resolver.

En un mercado abierto a la innovación, con muchas y diferentes propuestas, ¿quedan nichos de mercado? ¿Es posible plantear un modelo disruptivo?

A pesar del volumen de negocio que ya mueve en todo el mundo y de su alto grado de desarrollo, todavía queda mucho por hacer en el sector logístico. Nuestro foco se centra en ayudar a los e-commerce a crecer con una logística integral de última milla, desde el almacenamiento hasta la entrega y devolución de pedidos. 

Trabajamos con un modelo flexcommerce, en el que las entregas se realizan en 24 horas. Vamos más allá del tradicional fullfilment e incrementamos el valor de las marcas con una experiencia de compra flexible y atendiendo de forma personalizada a cada comprador, como si fuéramos una extensión de los equipos de branding y operaciones de las marcas. Nuestro proceso de trabajo busca la máxima eficiencia y promueve la sostenibilidad medioambiental, social y económica de la actividad logística.

«Apostamos por el reciclaje de inmuebles que se encuentran en desuso y les proporcionamos una segunda vida apoyando a la regeneración de las ciudades»

Fiabilidad, flexibilidad y personalización fueron los retos que nos planteamos cuando concebimos iF Lastmile. Y creemos que nuestra propuesta de valor reside en hacerlos accesibles para cualquier e-commerce, sin costes fijos (gracias a un modelo as a service) y con capacidad para escalar los procesos e ir creciendo al mismo tiempo que lo hacen nuestros clientes.

El modelo de iF Lastmile también supone una evolución de las tradicionales plataformas logísticas, de grandes dimensiones y ubicadas fuera de las ciudades. Cuéntanos cuál es vuestro planteamiento. 

Nuestra estructura se basa en pequeños almacenes urbanos, que se convierten en una auténtica trastienda de los e-commerce o el segundo almacén de los establecimientos físicos con los que trabajamos. En la actualidad, contamos con cinco puntos de recepción y envío, cuatro en Madrid y uno en Barcelona. Tenemos previsto reforzar nuestra presencia en la capital y abrir en Valencia y Lisboa. 

En este sentido, es importante destacar que apostamos por el reciclaje de inmuebles que se encuentran en desuso y les proporcionamos una segunda vida. 

Y, con esta infraestructura, ¿cuál es la cobertura que ofrecéis?

Llegamos en 30 minutos a cualquier punto en las principales ciudades en las que operamos gracias a una red de más de 500 riders. En el resto de la península ibérica nos apoyamos en los carriers de referencia seleccionando para cada localidad el carrier que mejor servicio presta en cuanto a tiempos y niveles de cumplimiento.

La tecnología es determinante a la hora de lograr la máxima eficiencia. ¿Cómo la habéis incorporado al modelo de iF Lastmile?

Para nosotros no es suficiente contar con la tecnología adecuada, algo en lo que hemos hecho los deberes. Es preciso saber operarla, implementarla para que todo fluya, con independencia de la plataforma, el cliente o el territorio. iF Lastmile mezcla en una coctelera innovación y procesos y controla hasta el mínimo detalle porque se juega la reputación de una marca con cada entrega. Nuestros clientes pueden monitorizar el estado de sus envíos y conocer los niveles de stock en tiempo real. Para ello, nos integramos con las principales plataformas de e-commerce, como Shopify, Salesforce Commerce Cloud, Prestashop o WooCommerce.

«El 92% de los clientes no repite con una marca que falla en una devolución y menos del 50% de las devoluciones nunca se podrán vender a full price. Además las devoluciones generan 15 millones de toneladas de CO2 al año”

La innovación también viene de la mano del análisis del data. Pero no nos limitamos a manejar la información, sino que le damos forma y sentido para convertirlos en recomendaciones que ayuden a nuestras marcas a vender más.

¿Y quiénes son esas marcas?

Han confiado ya en nosotros más de 50 marcas, la mayoría de ellas pertenecientes al sector de la moda, textil y accesorios, pero también del mundo de la cosmética natural y otros sectores en los que es clave cuidar la experiencia de compra. También apuestan por nosotros aquellas marcas con una alta sensibilidad ecológica, ya que nos esforzamos en conseguir que todos nuestros envíos se hagan con el menor impacto en la huella de carbono, ya sea a través de nuestra red propia o de la red de nuestros colaboradores. Algunos nombres son Hawkers, Laura Vecino, Sophie and Lucie, Mypeeptoes o Hemper. 

En un sector tan poco sostenible como la logística, iF Lastmile lleva la sostenibilidad por bandera…

La agrupación UNO Logística calcula que en España se realizan 500 millones de envíos al año, más de un millón de paquetes en circulación diariamente… Imagina la cantidad de vehículos en tránsito para el reparto, el packaging… La sostenibilidad no puede ser un desafío para el sector, tiene que ser una realidad desde ya mismo. Por eso, utilizamos para desplazarnos una flota sostenible, con vehículos eléctricos y bicicletas. Tratamos de reducir al máximo el packaging, haciendo entregas en bolsas propias que luego reutilizamos y reciclamos. Nos apoyamos en la tecnología para optimizar las rutas y reducir al máximo nuestra huella de carbono y la de las marcas con las que trabajamos. Y, como te comentaba antes, también damos una segunda vida a inmuebles que muchas veces están deteriorados o amenazan ruina, y los convertimos en espacios con bajo coste energético. 

Para terminar, ¿cómo ve iF Lastmile el futuro?

En los próximos meses vamos a apostar de manera decidida por un producto de devoluciones que permita a los clientes de las marcas con las que trabajamos devolver de la manera más sencilla, con una experiencia prime y de la manera más ágil y flexible. Un sistema con recogidas express y programadas en franjas de 30 minutos y potenciando que lo que se entregue en la ciudad se quede en la ciudad, para que pueda estar disponible a la venta inmediatamente. Con este producto no solo reducimos de manera drástica los costes de la logística inversa y su impacto ecológico, sino que conseguimos que los productos no deterioren su valor por descuentos innecesarios con las consecuencias que esto tiene en sectores como la moda o la electrónica.  

Nuestro objetivo para los próximos dos años es expandirnos por Europa. Creemos que existe un interesante mercado en Alemania, donde el e-commerce tiene una alta penetración pero las devoluciones son un auténtico quebradero de cabeza para las marcas. Reino Unido es otro de los países en los que tenemos puesto el foco por la problemática añadida de las aduanas, que hace casi imposible crecer a un e-commerce sin presencia física.

En realidad, el mercado de devoluciones europeo no hace más que crecer: su valor se estima en más de 150.000 millones de dólares. No hay soluciones claras que faciliten unas devoluciones ágiles, eficientes y sostenibles, y ahí estamos nosotros para ofrecer una solución. El 92% de los clientes no repite con una marca que falla en una devolución y menos del 50% de las devoluciones nunca se podrán vender a full price. Además las devoluciones generan 15 millones de toneladas de CO2 al año. Nuestro papel es determinante. 

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