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¿Son sostenibles los ‘data centers’?

Los data centers son la base de la economía digital. Todo lo que sucede online está alojado en un data center. Así de claro lo explica la asociación sectorial Spain DC en su web. La digitalización de la economía global ha hecho que los centros de datos sean ubicuos. Se calcula que hay unos 7,2 millones en todo el mundo. Pero ¿qué son exactamente?

En esencia, un data center es una instalación que centraliza las operaciones y el equipo de tecnología de la información (TI) de una organización. ¿El objetivo? Almacenar, procesar y distribuir datos y aplicaciones. Dado que alojan algunos de los activos más críticos de las compañías, los centros de datos se consideran vitales para el funcionamiento cotidiano de gran parte de la actividad económica.

La importancia de este segmento se refleja también en las cifras de inversión: la propia Spain DC estima que el sector invertirá más de 6.800 millones en nuevos centros en España en los próximos cuatro años. Está previsto que la capacidad se multiplique por más de cinco de aquí a 2026, desde los 113 megavatios (MW) hasta los 621 MW. Madrid liderará este crecimiento, hasta situarse al nivel de capitales europeas como París o Ámsterdam. 

El auge de este tipo de infraestructuras plantea también la pregunta evidente sobre su impacto ambiental. En 2020, los data centers representaron el 1% de la demanda final de electricidad, según la IEA. Quizás no parezca mucho, pero esos 200-250 teravatios hora (TWh) son más que el consumo anual de países enteros, como Nigeria (29 TWh), Colombia (73), Argentina (124), Egipto (153) o Sudáfrica(208).

Por fortuna, los avances en eficiencia energética han evitado que el consumo de los data centers creciera al ritmo de la actividad. Es más, se ha mantenido prácticamente igual, pese a que el año de la pandemia el tráfico global en internet subió más de un 40%. Como recuerda la Agencia Internacional de la Energía (IEA), esta alza se añade a la registrada en la década anterior: desde 2010, el número de usuarios de internet en todo el mundo se ha duplicado, mientras que el tráfico se ha multiplicado por 15. 

El calor, enemigo de los ‘data centers’

Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer. La mayor parte de los data centers actuales dependen de sistemas de aire acondicionado para garantizar su refrigeración, que puede suponer el 40% del consumo energético. Como señalan desde el MIT, la mayor parte de los centros de datos de Estados Unidos –especialmente en Virginia, origen del 70% del tráfico global en 2019– reciben electricidad de fuentes fósiles.

Dado que se espera que el consumo procedente de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) suponga el 20% del total en 2030, es imperativo potenciar la eficiencia. Ya hay soluciones de refrigeración líquida por inmersión, que prometen reducir en un 90% el consumo respecto a métodos convencionales, además de reducir costes. Brandon Gries, director de gestión de producto de Cupertino Electric –una ingeniería estadounidense– propone algunas medidas. Entre ellas, destaca asegurar que todos los centros de datos se abastezcan con energías renovables. Pero también optimizar su uso: los servidores que no están en uso consumen entre el 50 y el 70% de la capacidad, lo que implica que entre un 30 y un 40% de la electricidad se pierde en máquinas que no están haciendo nada. La construcción modular aparece como otra vía para reducir costes. 

Por suerte, hay ejemplos muy positivos. La intensidad energética de las tecnologías de transmisión de datos se ha reducido a la mitad cada dos años desde 2000 –en los países desarrollados–. En España, el caso de Telefónica es esperanzador: mientras que el tráfico que circula por sus redes se quintuplicó entre 2015 y 2020, su consumo eléctrico cayó un 2%.

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