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La inversión inmobiliaria en Europa mira 2022 con cautela

Hay bastante consenso en que 2021 fue, en términos generales, un buen año para el sector inmobiliario. El optimismo por parte de los inversores, la mejora de la situación sanitaria y las medidas de contención económica a gran escala han allanado el terreno a un escenario positivo para el real estate. Según datos de la consultora CBRE, la inversión inmobiliaria en Europa cerró un volumen total de inversión de 359.000 millones de euros, un 25% más que en 2020. 

Sin embargo, las expectativas para 2021 eran tímidas: casi la mitad de los principales agentes del sector en Europa no confiaba en el crecimiento de la rentabilidad de sus inversiones, según reflejaba un informe de PwC de 2020. Lo que parecía estar claro era que la evolución de la covid-19 sería la que marcaría el ritmo dentro del sector, siendo esta la principal preocupación entre los actores del sector. Aun así, los efectos de la pandemia se distribuyeron de forma desigual a lo largo de los distintos segmentos del inmobiliario. 

A la vista de los datos, es fácil confirmar que el inmobiliario se mostró resiliente ante la pandemia a lo largo de 2021, una vez superadas las dificultades del año del confinamiento, y la confianza en la evolución del sector fue mejorando. Ya antes de finalizar el ejercicio, la mayoría de las compañías del mercado consideraban que el real estate había vencido la batalla a la pandemia, tal y como reflejaba un estudio de Eje Prime en colaboración con IE Business School. 

Los datos de crecimiento de 2021 respecto a 2020 fueron eminentemente positivos. Así lo confirma también Savills, que apunta que, a nivel mundial, el volumen de la inversión interanual aumentó un 38%. Las cifras responden, en parte, a un fuerte incremento de la inversión en residencial, y más en concreto del multifamily, uno de sus productos más atractivos. Tras crecer un 79%, la inversión inmobiliaria en Europa destinada al segmento multifamiliar superó los 100.000 millones de euros. En España alcanzó el 21% del total de la inversión inmobiliaria total. 

El crecimiento de la inversión se manifestó de forma más evidente en parte de la Europa continental y nórdica. Así, países como Alemania batieron récords en volumen de inversión: su mercado inmobiliario alcanzó los 110.000 millones de euros, un récord europeo, como informan desde la consultora CBRE. Otros grandes mercados, como los de Reino Unido (49 %), Irlanda (54 %) o España (33 %) también cifraron importantes aumentos de inversión respecto a 2020. Francia o Portugal, sin embargo, registraron un descenso de la inversión respecto al año cero de la pandemia. 

Por su parte, segmentos como el hotelero –uno de los más afectados por la pandemia y las restricciones de movilidad– siguen trabajando en la senda de la recuperación. Este mercado, opción más atractiva para los inversores de capitalización de media, creció en un 70% respecto a 2020, un incremento más que comprensible dada la parálisis de los meses previos y la consecuente precaución de los inversores. Igualmente positivos fueron también los datos del sector industrial y logístico, que alcanzaron inversión récord, con más de 62.000 millones de euros en todo el continente. 

La inversión inmobiliaria en Europa, prudente en 2022

PwC se mostraba aún más optimista con relación a 2022, al menos en la evolución del sector a corto plazo. La recuperación económica de Europa, apoyada con el respaldo de las instituciones para mitigar los efectos de la pandemia, explican buena parte del entusiasmo. En este contexto, y en términos inmobiliarios, para PwC Londres es la capital europea más atractiva para invertir, por delante de Berlín y Fráncfort, y seguida también de Madrid y Barcelona, que escalan puestos en este ranking de ciudades europeas. 

Desde la compañía también alertan de un posible desplazamiento de las inversiones dentro del propio inmobiliario. Así, segmentos como el de oficinas están viendo cómo poco a poco el capital cada vez mira más hacia el residencial, una tendencia que se ha acentuado debido a la pandemia y el aumento del teletrabajo. Igualmente, la distribución de la inversión en el segmento de oficinas ya era bastante desigual en el continente; sin ir más lejos, el año pasado España solo atrajo un 3% de los activos del mercado europeo, un dato que contrasta con el de otros países como Alemania, Francia o Países Bajos. 

Por el momento, las previsiones para este 2022 son positivas: desde Savills apuntan a un volumen de inversión que podría oscilar entre los 300.000 y 330.000 millones de euros, con un notable crecimiento porcentual medio respecto a los años anteriores. Sin embargo, el inmobiliario, como otros tantos sectores, este 2022 estará muy pendiente de la evolución de la guerra entre Rusia y Ucrania, que, de prolongarse, seguirá generando inquietud entre los grandes inversores tanto a corto como a largo plazo. 

La preocupación por el freno de las inversiones es más que evidente, algo que se suma a la pérdida del mercado ruso y, en este caso en España, a otros factores como la subida del IPC o el miedo al incumplimiento de contratos. Sin embargo, al igual que durante la pandemia, el inmobiliario puede volver a afianzarse como un valor refugio en el mercado, especialmente en segmentos que ya han demostrado ser una fuente de estabilidad a largo plazo como el residencial.

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