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Hipotecas verdes: ser eficiente también favorece créditos más competitivos

La eficiencia energética o el uso eficiente de la energía, tiene innumerables ventajas, no solo para el medio ambiente, sino también para el bolsillo de los ciudadanos. El consumo de energía de los inmuebles residenciales es el responsable de la tercera parte de las emisiones de gases de efecto invernadero y los usuarios pueden, con sus acciones, evitar que sus casas sigan liberando CO2 a la atmósfera. Un hogar eficiente además puede beneficiarse de ventajas fiscales, ayudas y bonificaciones. Sin olvidar que la eficiencia energética revaloriza las viviendas, pues es un extra muy valorado en estos momentos.

Las entidades bancarias también se están sumando a esta corriente y así es como, poco a poco, van viendo la luz las hipotecas verdes, una nueva financiación que concede créditos más competitivos a aquellos que optan por una vivienda más ecológica y respetuosa con el medio ambiente, una vivienda sostenible. La hipoteca verde sirve para financiar la compra de un inmueble que tenga una calificación energética de A+, A o B o la rehabilitación de una casa antigua siempre que se consiga mejorar en un 30% su eficiencia energética.

¿Y en qué consiste exactamente? Se trata de una financiación con intereses más bajos que una hipoteca estándar y en algunos casos se reduce la aportación personal que exigen los bancos para aprobar el préstamo. El motivo es evidente: un hogar sostenible consume menos gas y electricidad, por lo que las facturas del día a día son más bajas y el ahorro es mayor. El cliente es, por tanto, más solvente para la entidad financiera.

Actualmente, en España no todos los bancos ofrecen este tipo de hipotecas. Triodos BankBanco Santander, Bankia, BBVA, Caja Rural de Navarra, Cajamar y Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI) son las principales entidades que comercializan este producto que va ganando adeptos poco a poco.

Por lo que respecta a los requisitos que se deben reunir para acceder a estos préstamos, destacan los siguientes:

  • Certificado de calificación energética: se trata de un justificante requerido por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo que incorpora todos los aspectos energéticos del domicilio: materiales de construcción, aislamiento, sistemas de energía de la vivienda (calefacción, agua caliente, refrigeración). Las calificaciones van desde la A hasta la G (un inmueble con certificación A llega a gastar hasta un 70% menos que una calificación G). Para solicitar una hipoteca verde, la calificación energética de la vivienda que pretendemos comprar debe ser A, A+ o B. Y si pedimos la hipoteca para rehabilitarla, la reforma tiene que permitirnos alcanzar ese nivel de eficiencia.
  • Solvencia económica: al igual que con otras hipotecas, debemos acreditar una solvencia suficiente para devolver el dinero. Entre otros, disponer de capital para pagar la entrada y los gastos de formalización, unos ingresos adecuados y estables para hacer frente a las mensualidades y un buen historial crediticio.

Según un informe de la Unión de Crédito Inmobiliario (UCI), en 2019 el 74% de los compradores ve con “buenos ojos” este producto hipotecario, aunque solo un 44% lo contrataría. ¿Te decantarías por una hipoteca verde a la hora de comprar tu vivienda?

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