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Consejos para alquilar tu casa en verano

Una de las opciones más comunes de alojamiento vacacional es el alquiler, ya sea de una casa o un piso, en la montaña o en la costa. El año pasado, según datos del INE, las pernoctaciones en alojamientos turístico extra-hoteleros (apartamentos, campings, alojamientos de turismo rural y albergues) superaron los 23,3 millones durante el mes de agosto. Cifras que manifiestan que el alquiler de inmuebles en verano sigue siendo una excelente alternativa, tanto para el propietario como para el inquilino

Alquilar una vivienda de tu propiedad es, sin duda, una decisión que requiere meditación y asesoramiento. No solo por los trámites que conlleva, sino también por la sensación de “intrusismo” o cesión de una propiedad a personas que, a priori, son completamente extrañas. Una vez superado este primer paso, y si ya estás convencido de que quieres alquilar tu casa de verano, vamos a intentar darte las principales pautas para que tu alquiler de verano sea una experiencia positiva.

Lo primero que debes conocer es la normativa de arrendamiento de la comunidad autónoma en la que se ubica el inmueble. Cada región tiene sus propias normas y es importante conocer todos los detalles como, por ejemplo, cuánto tiempo puede estar en alquiler, si la vivienda dispone de la cédula de habitabilidad en regla… Una buena recomendación también es la de inscribir la casa en el Registro de Viviendas Turísticas. De ese modo, tendrá un número de identificación y podrá controlarse. Y en este capítulo, también te aconsejamos que lo comuniques a la comunidad de vecinos, pues así estarán previamente informados de que puede haber movimiento de personas ajenas durante los meses de verano.

Una vez solventada la parte burocrática, pensemos en la decoración de la casa, que debe ser lo más práctica y funcional posible. Los inquilinos de un alojamiento estival buscan ante todo comodidad, amplitud y un lugar donde poder descansar, por lo que lo ideal es que el inmueble sea lo más sencillo posible a la hora de tener que limpiar y recoger. En una casa de verano debe primar la decoración sencilla y minimalista, y es fundamental contar con los utensilios básicos de cocina. En definitiva, disponer de todo lo necesario para poder vivir, pero sin necesidad de adornos y objetos que no aportan nada a una estancia destinada al ocio y al descanso.

Ya decorada la casa y lista para poder alquilarla, es importante fijar un precio. A este respecto, no hay nada establecido y deberás guiarte por el mercado y por tu lógica. Para ello, averigua los precios de la zona, sopesa el valor de tu casa, lo que ofrece frente a otros, compara calidades y situación con otras viviendas del mercado. Y a partir de ahí, establece el precio que estimes conveniente.

Una vez resuelto esto, llega el momento de anunciarlo. Aquí las posibilidades son diversas: desde las plataformas de alquiler de casas, pasando por la intermediación de una agencia, el boca a boca o el alquiler privado con cartel en la vivienda. Sea cual sea el método elegido, una vez que tengamos un inquiliano, deberá hacerse un contrato de alquiler vacacional, que incluya las condiciones sobre el uso adecuado de tu casa y un inventario de todo lo que hay en ella.

Y una última recomendación: sé buen anfitrión y da más de lo que esperan. Un inquilino satisfecho es un cliente asegurado por mucho tiempo.

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