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¿Qué debes tener en cuenta antes de elegir una vivienda de segunda mano?

Los españoles preferimos la compra de viviendas de segunda mano frente a las de obra nueva. Hasta el punto de que de las 501.085 operaciones que se realizaron 2019, 408.241 correspondían a inmuebles usados.

La diferencia de precio entre una tipología y otra puede ser uno de los factores clave a la hora de decantarse por una opción u otra. Según la Sociedad Española de Tasación, el precio medio de la vivienda nueva en las capitales españolas en junio de 2020 era de 2.472 euros por metro cuadrado. Mientras que el portal Hogaria calcula que el precio medio del metro cuadrado de las viviendas de segunda mano se situó en ese mismo mes en los 1.685 euros.

Sin embargo, hay otros beneficios añadidos a favor de las residencias usadas. Entre ellos, que existen más alternativas a la hora de elegir la localización, pues se contemplan también áreas sin disponibilidad de terrenos para nuevas construcciones. También son interesantes porque se puede negociar el precio en la mayoría de los casos; suelen tener disponibilidad inmediata o al menos no exigen de las largas esperas propias de la compra sobre plano, y podemos ser más exigentes en cuando a la tipología de vivienda y su configuración, al contar con una mayor oferta.

Pero no todo son ventajas. Antes de adquirir una vivienda de segunda mano debemos valorar también algunos aspectos que pueden traernos más de un quebradero de cabeza. Si convertimos la visita a nuestra futura vivienda en un tour turístico estaremos cayendo en un grave error. Es indispensable acudir equipados de papel y lápiz, y no está de más acompañarlos de un metro y un medidor de nivel.

¿Qué elementos podemos examinar a simple vista?

  • Paramentos interiores: analicemos las paredes, incluyendo pintura, agujeros, desconchones, grietas y humedades visibles.
  • Sanitarios: no nos debemos quedar en la parte visible, sino que también hay que comprobar el estado de las cañerías exteriores, especialmente aquellas que están tapadas con el mobiliario del baño.
  • Calefacción: revisa la caldera y los radiadores por si tuvieran fugas y verifica si estos últimos son de hierro fundido, porque suele ser aconsejable cambiarlos.
  • Azulejos: además de ser un elemento que condiciona mucho estéticamente porque se ve muy influido por las tendencias en diseño de interiores, hay que verificar que se encuentran en perfectas condiciones; que no estén huecos, ya que existe riesgo de que se desprendan; que las juntas luzcan en perfectas condiciones y que no presenten fisuras o piquetes.
  • Carpintería: el buen cuidado de las puertas, armarios, zócalos, etc., puede garantizarles una larga vida, pero no eterna. Revisar los cantos de las puertas o comprobar que no hay desperfectos en los zócalos puede ayudarnos a estimar si precisan una renovación.
  • Suelos: si se trata de suelos cerámicos debemos tener las mismas precauciones que con los azulejos. Para los solados con madera también revisaremos los posibles desperfectos, diferencias de color por efecto del sol o líquidos derramados, zonas oscuras que puedan tener como origen humedades y que no se hayan producido desniveles por efecto del asentamiento del edificio.
  • Ventanas: el principal punto a tener en cuenta es el aislamiento, que se favorece tanto con vidrio doble o incluso triple, como con marcos de madera o pvc y marco de rotura de puente térmico. Es conveniente inspeccionar el estado de los burletes (piezas que se colocan en borde de las ventanas) y las posibles grietas de los marcos.
  • Tejado: en el caso de las viviendas individuales con tejado propio, no está de más echar un vistazo por si estuviera dañado o excesivamente sucio.

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